El avance de la 38º edición del Pulsímetro Inmobiliario, elaborado por Real
Estate Business School (REBS), sitúa al mercado residencial de la Comunidad
Valenciana en un escenario de continuidad hasta 2026, marcado por el
predominio de la vivienda de segunda mano y una oferta de obra nueva que no
alcanza el volumen necesario para reequilibrar el mercado.
Las previsiones del informe apuntan a que la vivienda usada concentrará el
82,3% de las operaciones en la comunidad, un dato que se explica por la
disponibilidad de producto en las zonas donde se concentra la demanda. En la
provincia de Valencia, este peso se elevaría hasta el 85,4% del total.
En el ámbito de la obra nueva, el Pulsímetro Inmobiliario prevé que en 2026 la
Comunidad Valenciana alcance 23.624 viviendas visadas, lo que supone un
incremento interanual del 4,96%. Las viviendas iniciadas se situarían en 15.309
unidades (+10,90%) y las viviendas terminadas ascenderían a 7.769 (+0,91%).
En la provincia de Valencia, las previsiones apuntan a 9.230 visados (+7,41%),
5.471 viviendas iniciadas (+10,37%) y 576 viviendas terminadas, sin variación
respecto al ejercicio anterior
l director de REBS, José Antonio Pérez Ramírez, señala que “la Comunidad
Valenciana mantiene un nivel de producción de vivienda terminada por debajo
de las necesidades del mercado, lo que limita la capacidad de ampliar oferta en
el corto plazo”.
En materia de financiación, el Pulsímetro prevé que la hipoteca media en la
Comunidad Valenciana se sitúe en 132.115 euros en 2026. En la provincia de
Valencia, la estimación asciende a 139.169 euros.Según Pérez Ramírez, “el predominio de la segunda mano se consolida en un
contexto en el que el stock de obra nueva no crece con la intensidad suficiente
para absorber la demanda en las zonas con mayor presión”


