La mayoría de los españoles ya afirma que está dispuesto a pagar más por un inmueble sostenible

Inmobiliario 24/07/2026

Según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), las olas de calor, episodios que eran excepcionales hace apenas dos décadas, se han multiplicado por cinco desde el año 2000. El aumento de las temperaturas a nivel global no solo eleva la frecuencia y extensión de estos eventos, sino que afecta a todo tipo de infraestructuras y obliga a sectores como el inmobiliario a adaptar su oferta. Así lo reflejan los datos del informe La sostenibilidad en la demanda de vivienda en 2025”, elaborado por Fotocasa y Solvia, que señala que una parte mayoritaria de los compradores está ya dispuesta a pagar más por un inmueble sostenible, un concepto cada vez más vinculado a la eficiencia energética y al confort térmico.

Las altas temperaturas y el sector inmobiliario

Las olas de calor se han consolidado como uno de los principales retos climáticos tanto en España como en el resto de Europa. La Organización Meteorológica Mundial alerta de que es en este continente donde las temperaturas están aumentando con mayor rapidez. En el caso de España, la AEMET ha confirmado que el verano pasado uno de cada tres días estuvo marcado por un episodio de ola de calor. Esta frecuencia contrasta con la tendencia registrada en los años 70 y 80, cuando se producían, como máximo, una o dos olas de calor durante el verano, e incluso podía no registrarse ninguna. En la última década, sin embargo, se han contabilizado cada año tres, cuatro o más episodios, aunque nunca se había alcanzado una frecuencia como la registrada en el verano de 2025.

Se estima que alrededor del 75% de las viviendas en España se construyeron en el siglo pasado, lo que supone que muchas de ellas no están preparadas para soportar las condiciones derivadas de esta nueva realidad climática ni para evitar un mayor deterioro en el futuro. Ante este escenario, la rehabilitación del parque residencial español se ha convertido en una preocupación compartida por administraciones, sector privado y ciudadanía, con el objetivo común de reducir las emisiones y hacer frente al aumento de las temperaturas.

El concepto de vivienda sostenible ha evolucionado

El análisis realizado por Solvia y Fotocasa confirma que la sostenibilidad se ha convertido en un criterio mayoritario tanto en compraventa como en alquiler: el 78% de los compradores y el 84% de los vendedores le otorgan un peso muy relevante en sus decisiones, en el mercado del alquiler este factor también es relevante para el 78% de los inquilinos y el 77% de los arrendadores. Además, el mismo porcentaje de compradores (78%) declara que incluso estaría dispuesto a asumir un mayor coste por adquirir una vivienda que considere sostenible.

En cuanto a los factores que definen una vivienda sostenible, un 49% valora que el inmueble esté diseñado para sacar el máximo partido de la energía natural, de modo que minimice la necesidad de aire acondicionado o calefacción. Además, casi dos tercios de la población (65%) sitúan la eficiencia energética como la principal prioridad. Otros aspectos destacados por los encuestados son la presencia de certificados o sellos de calidad ambiental (43%) o el acceso a energías renovables (42%). Entre quienes afirman que estarían dispuestos a pagar más por una vivienda sostenible, cobran especial relevancia el aislamiento térmico en suelos y muros, un elemento que el 46% identifica como determinante.

El impulso necesario de las administraciones públicas

Sin embargo, el informe también muestra que todavía un 22% de los compradores no está dispuesto a asumir un mayor desembolso por una vivienda sostenible, principalmente por cuestiones económicas, falta de confianza o por la escasez de oferta adecuada. Estos datos evidencian que todavía hay un margen de mejora que requiere acción.

En este contexto, las ayudas públicas a la rehabilitación desempeñan un papel importante. Un ejemplo son los fondos Next Generation de la Unión Europea, y parte de sus incentivos están dirigidos a promover la eficiencia energética del parque residencial. Para acceder a estos programas, los ciudadanos deben realizar intervenciones en sus viviendas que consigan al menos un 30% de reducción en el consumo energético. Modernizar el aislamiento, renovar cubiertas y ventanas o incorporar sistemas energéticos limpios son algunas de las actuaciones que permiten avanzar hacia viviendas más confortables, eficientes y resilientes ante las olas de calor.

El reto de los próximos años será conseguir que este modelo de vivienda sostenible se extienda progresivamente a todo el parque inmobiliario, generando un impacto positivo para la ciudadanía y para el entorno.

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