Braga, la capital de la Semana Santa portuguesa

Braga, la capital de la Semana Santa portuguesa

24 marzo, 2016
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Actualizado: 24 marzo, 2016 0:00
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Miguel Conceiçao

Lisboa, 24 mar.- La figura de la Virgen María con el niño Jesús en brazos montada a lomos de un burro es una de las estampas más tradicionales de la Semana Santa de la ciudad norteña de Braga, la capital religiosa de Portugal.

Considerada ya una de las celebraciones de referencia en el país durante la Pascua, atrae cada año a miles de personas -tanto de otras puntos de la geografía lusa como del extranjero- que asisten en sus calles a la fastuosa procesión.

A Braga se le conoce como «la Roma Portuguesa» o «la Ciudad de los Arzobispos», tanto por la concentración de monumentos religiosos como por el poder que tuvo durante varios siglos el Arzobispado, encargado también de la gestión administrativa de la ciudad.

Sus fiestas en Semana Santa son declaradas de interés turístico nacional por la entidad estatal Turismo de Portugal, y desde 2012 están hermanadas con la localidad española de Medina del Campo.

Las raíces de estas tradiciones bracarenses se remontan al siglo XVI, y perduran hasta la actualidad.

Los actos arrancaron el pasado sábado día 19, un día antes del Domingo de Ramos, con el «Traslado del Señor de los Pasos», una procesión en la que se traslada una figura de Jesús cargando con la cruz, como símbolo de la superación de Cristo ante la muerte.

Otro de los puntos fuertes de la agenda es la «Procesión de Nuestra Señora de la Burra», que goza ya de cierta fama en la región.

Varios centenares de figurantes (800 participan este año) disfrazados con trajes de la época recorren las calles del municipio en procesión, donde el elemento más destacado es la figura de la Virgen María con el niño Jesús a lomos de un burro.

Éste es uno de los principales atractivos de la Semana Santa bracarense, según explicó a EFE el canónigo Luís Miguel Rodrigues, de la archidiócesis de Braga y presidente de la comisión que organiza las fiestas de Pascua.

Rodrigues precisó que esta procesión representa la huida de María junto a su familia a Egipto, uno de los pasajes bíblicos relatados en el Antiguo Testamento y que son representados de forma cronológica.

Además de esta huida, los figurantes también recrean el llamamiento de Abraham, la esclavitud de los judíos en Egipto, la liberación de estos esclavos por Moisés e incluso la infancia de Jesucristo.

Dada la importancia de esta celebración religiosa en toda la región del norte de Portugal, el Ayuntamiento de la ciudad hizo un esfuerzo en los últimos años para promocionarse más allá de sus fronteras, usándolo como «tarjeta de visita» para atraer turismo a la zona.

De hecho, a principios de mes se llevaron varias actividades publicitarias en la ciudad fronteriza de A Guarda, perteneciente a Galicia, entre ellas una muestra de óleos con motivaciones religiosas.

La divulgación cultural es uno de los pilares de la Semana Santa bracarense, según el canónigo Luís Miguel Rodrigues, quien subrayó que para mantener vivas estas tradiciones es imprescindible «difundirlas y explicarlas».

En su opinión, las tradiciones no desaparecen siempre que «sigan siendo significativas», y además de darlas a conocer es necesario respetarlas correctamente.

Otro de los momentos álgidos y más emotivos de la Pascua en Braga llega en la noche del viernes con la «Procesión del Entierro del Señor», cuando se transporta el ataúd con el cuerpo de Cristo.

En ella participan varias hermandades, que recorren la localidad con la cabeza cubierta en señal de luto.

Además de las procesiones, también se oficiarán varias misas durante estos días que serán retransmitidas en directo por la web de la organización.

Conscientes de su potencial cultural y turístico, la Semana Santa de Braga tiene ahora sus ojos puestos en su expansión, y ya están en marcha la firma de protocolos con la ciudad española de Zamora y con Caltanissetta, en Sicilia (Italia).

También se prepara ya la candidatura de estas celebraciones a la lista de «Patrimonio Inmaterial de Portugal», para en el futuro poder optar a la categoría de «Patrimonio Inmaterial de la Humanidad» de la Unesco. EFE

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