Mas que empresarial, la entrada de Sidenor en Talgo es una maniobra política del Gobierno de Sánchez con el de Pradales (PNV) en el País Vasco, donde gobierna con el apoyo del PSOE, un apoyo que los nacionalistas vascos devuelven al líder socialista en el Congreso. Y producto de ese pacto se ve afectada una empresa privada y la mayoría de sus accionistas y otra, la vasca Sidenor, que se hará con el control y la gestión del fabricante de trenes comprando menos de un tercio de las acciones. Y Álava ya celebra que la sede social de Talgo, actualmente ubicada en Las Matas, Madrid, se traslade al País Vasco.
El diputado general de Álava, Ramiro González, ha destacado la «tremenda importancia» que tendría la compra de Talgo -en realidad no es una compra, sino una entrada en su capital por menos del 30%- por parte de Sidenor, porque supondría la vuelta del domicilio fiscal de la compañía ferroviaria al territorio alavés, «del que nunca debió salir», y consolidar el proyecto y el empleo.
González y el consejero vasco de Economía y Hacienda, Noel Danjou, se han pronunciado sobre la venta de Talgo tras una reunión sobre recaudación fiscal y a preguntas de los periodistas.
Ambos han coincidido en que parece que se está en las últimas horas para que se produzca el desenlace, de manera que es ahora el fondo Trilantic, propietario del 29,7% de Talgo, el que se tiene que decidir.
Sidenor, con el visto bueno del Gobierno español y autónomo vasco, tomará el control de Talgo comprando menos de un tercio y a bajo precio
Por parte de las instituciones vascas, que cuentan al mismo tiempo con el apoyo del Gobierno español que vetaría cualquier oferta diferente a la de Sidenor -en la operación participaría el fondo público Finkatuz acompañando a Sidenor- están con «todo preparado para que se aborde la operación».
Ramiro González ha apostillado que la operación le hace «mucha ilusión» y tendría un «enorme simbolismo», tanto por la vuelta del domicilio fiscal de Talgo como por el refuerzo para los puestos de trabajo y para los numerosos proveedores alaveses de la factoría.
Talgo tiene su principal factoría en Rivabellosa (Álava), que da empleo a unos 700 trabajadores, aunque su sede principal y social en Las Matas, Las Rozas de Madrid, en la Comunidad de Madrid España.
Además del domicilio social, los planes de Sidenor, que contará con solo el 29,7% de Talgo, incluyen la progresiva instalación en Álava de todo lo relacionado con I+D+I.
Sidenor parece ser la única oferta posible para hacerse con el 29,77 % de Talgo en poder del fondo Trilantic, una vez que el Gobierno ha frenado la opa anunciada por el fondo polaco PFR y con la india Jupiter Wagons también en retirada. Antes Sánchez también vetó a Ganz Mavag que presentó una opa en la CNMV para el 100% de los accionistas y por cinco euros la acción.
Una empresa fundada en 1942
La sociedad Clerbil (del presidente de Sidenor, José Antonio Jainaga,) acompañada del fondo público vasco Finkatuz y de las fundaciones de BBK y Vital, aspiran a controlar el 29,77 % de Talgo, pero con ese porcentaje, muy alejado del 50,01% que le daría la mayoría de la empresa, aspira a controlar y gestionar el futuro del fabricante de trenes nacido en los primeros años del régimen del General Franco, en 1942, de la mano del ingeniero Alejandro Goicoechea y el financiero José Luis Oriol Urigüen, que dio lugar a su nombre: Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol (Talgo).


