Citigroup ha comunicado este lunes que su Consejo de Administración ha dado luz verde a un plan para desprenderse de los últimos negocios que mantiene en Rusia, una operación que tendrá un impacto negativo estimado de 1.200 millones de dólares para el grupo bancario.
La entidad prevé completar la venta durante la primera mitad de 2026, siempre que obtenga las autorizaciones regulatorias pertinentes. En una notificación remitida a la Securities and Exchange Commission, Citi explicó que, a partir del cuarto trimestre de 2025, su actividad residual en Rusia pasará a contabilizarse como “mantenida para la venta”, lo que conllevará el reconocimiento de una pérdida neta de impuestos en el trimestre en curso.
Los activos que el grupo conserva en el país están canalizados a través de AO Citibank, cuya venta se realizará a Renaissance Capital, un banco de inversión con sede en Moscú. El pasado mes, el presidente ruso, Vladimir Putin, autorizó esta transacción, según informó Reuters.
La retirada definitiva de Citigroup se produce en un entorno especialmente adverso para las compañías extranjeras que operan en Rusia. Desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, las autoridades rusas han endurecido de forma notable las condiciones para la venta de activos, exigiendo importantes descuentos, la aplicación de los llamados impuestos de salida y la obtención de permisos gubernamentales específicos, lo que ha incrementado significativamente el coste y la complejidad de este tipo de operaciones.


