Las subidas del precio del combustible de aviación impactan con fuerza en las aerolíneas, que reportan caídas en sus beneficios entre enero y septiembre de hasta el 35 % en el caso del grupo Lufthansa, del 26 % en Air France-KLM y del 16 % en IAG, al que pertenecen Iberia y British Airways, entre otras.
Aunque han subido los precios de los billetes, las aerolíneas no han repercutido todavía a las tarifas el aumento íntegro del coste del queroseno de aviación -que más que duplica el de un año antes- por lo que sus márgenes y beneficios se han resentido.
La más castigada fue Lufthansa, la principal del grupo que encabeza, que experimentó un descenso del 69 % en su resultado operativo, pero en este caso a la factura del fuel se añaden las huelgas, que generaron unos costes de 65 millones de euros en el primer semestre.
Las aerolíneas del Grupo Lufthansa, las más castigadas
La cabecera tiró a la baja del conjunto del grupo Lufthansa -al que pertenecen también Swiss, Austrian Airlines, Brussels Airlines, ITA Airways y Eurowings- que rebajó su beneficio neto en enero-septiembre un 35 % (hasta 715 millones).
En IAG -que incluye también Vueling, Aer Lingus y Level- los beneficios de los nueve primeros meses del año sumaron 2.264 millones de euros, el 16,2 % menos que en 2025, pese a que sus ingresos subieron un 2,3 %.
El grupo franco-neerlandés Air France-KLM -en el que se integra también la neerlandesa de bajo coste Transavia- se anotó un beneficio de 775 millones, el 26 % menos que en el mismo periodo de 2025, y eso que los ingresos crecieron el 7,5 %.
Gastos de fuel disparados
El coste del combustible en IAG aumentó un 30,4 % en el tercer trimestre, y para el conjunto del año el grupo calcula que sumará 8.900 millones de euros, por encima de su previsión de finales del primer semestre (8.300-8.600 millones de euros).
En el caso de Lufthansa, el consejero delegado del grupo, Carten Spohr, avanzó unos gastos de combustible de 9.300 millones de euros, 600 millones de euros más que lo que había previsto en verano.
Para el conjunto de 2026, Air France-KLM calcula ahora que su factura de carburante se elevará a 9.200 millones de dólares (8.200 millones de euros), 2.300 millones de dólares (2.050 millones de euros) más que en 2025.
Tras publicar sus resultados KLM anunció una reestructuración que afectará a unos 5.000 puestos de trabajo y reducirá su plantilla cerca de un 15 %, como parte de un plan para recortar costes y mejorar su situación financiera.
«La continuidad de KLM no está garantizada», advirtió su consejera delegada, Marjan Rintel, quien señaló que la subida del precio del combustible, la inestabilidad internacional y los elevados costes de funcionamiento obligan a tomar decisiones «drásticas y, en ocasiones, dolorosas».
