El consejero vasco de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno Vasco, Mikel Jauregi, ha afirmado este miércoles que, una vez que finalice la operación financiera con Talgo, confía en que la sede social de esta compañía regrese a ‘Euskadi’. El fabricante de trenes, nacido en el régimen del General Franco en 1942 de la mano del ingeniero Goicochea y el banquero Oriol, tiene su sede en Las Rozas en Madrid desde el año 1970, es decir, desde hace 55 años, por las amenazas de la banda de asesinos y terroristas de ETA hoy representada por un partido político como EH Bildu, uno de los socios satélites para que Sánchez siga en La Moncloa-
«En los años 70, Talgo salió de ‘Euskadi’ presionada por la actividad de ETA y estableció la sede social en Madrid. Nunca debió suceder y ahora lo tenemos que remediar», ha dicho en una entrevista en Radio Euskadi.
Jauregi no ha precisado si esa sede social se establecería en Álava, donde Talgo tiene su mayor planta en Rivabellosa, o en algún otro punto de Euskadi; y ha puntualizado que será una decisión que el Consejo de Administración de la empresa tomará en su momento.
Sánchez interviene Talgo con la Sepi y se lo entrega al PNV siempre y cuando mire a otro lado en los casos de corrupción que afectan a su propia familia o al PSOE
El consejero ha valorado la autorización ayer por el Consejo de Ministros de la entrada de la SEPI en el capital de Talgo, mediante una ampliación de capital que le llevará a controlar el 7,8 % de la compañía (45 millones de euros) y la suscripción de una emisión de deuda por 30 millones, con lo que su aportación total sumará los 75 millones. Esta operación responde a una nueva cesión de Sánchez al PNV, que quiere controlar al fabricante de trenes, a cambio de apoyar a Sánchez en La Moncloa y mirar a otro lado en los casos de corrupción que afectan tanto a la familia del presidente del Gobierno como a su partido el PSOE, sin olvidar que lleva tres años gobernando con los mimos Presupuestos y que aspira a hacerlo en toda la legislatura
A esta cantidad habrá que sumar otros 75 millones de euros que aportará el consorcio vasco, que compró el 29,8 % de la empresa, y está liderado por el presidente de Sidenor, José Antonio Jainaga, acompañado de las fundaciones bancarias Vital y BBK, junto con el Instituto Vasco de Finanzas (IVF).
El Gobierno vasco reconoce que sin la orden de Sánchez a Sepi hubiera sido incapaz de controlar Talgo
Tras reconocer que «el paso dado ayer era imprescindible y necesario», ha afirmado que «aún quedan más», entre ellos acudir a los bancos con ese total de 150 millones de fondos propios de Talgo y «cerrar acuerdos de financiación», algo que «está ya muy trabajado, por lo que no tendremos problemas», ha explicado.
Dicha financiación permitirá a la empresa «desarrollar su proyecto industrial a futuro y responder a la cartera de pedidos tan exitosa que tiene», ha asegurado.
Posteriormente, la Junta de Accionistas de la empresa deberá aprobar la ampliación de capital y la emisión de bonos convertibles «para dar por finalizada la operación», ha añadido.
La citada Junta de Accionistas no tiene fecha por el momento, pero Jauregui ha avanzado que se podría celebrar dentro de un par de meses.
Toda esta operación supondrá, según ha detallado, más desarrollo industrial para la planta de Rivabellosa, lo que creará «nuevas oportunidades de empleo».
Respecto a que en algunos sectores políticos o económicos de Madrid interpreten la operación de Talgo como «un regalo» del Gobierno de Pedro Sánchez a los nacionalistas vascos, Jauregi ha respondido que «no hay regalos en esta vida, y menos con Talgo, lo que hay es sudor y lágrimas y un plan industrial serio».
«Si alguien levanta la voz al respecto, que nos llamen y se lo explicamos», ha concluido.


