El impacto de los aranceles estadounidenses en el motor japonés se dejó notar este martes en los informes de resultados para los primeros nueve meses del ejercicio (entre abril y diciembre) de Mazda, que registró unas pérdidas netas de 14.710 millones de yenes (unos 79,5 millones de euros), y Honda, que vio reducidos sus beneficios un 42,2 % interanual.
Ambas empresas, aún así, consiguieron superar las expectativas de los inversores, y las acciones de Mazda (la única que publicó sus resultados antes del cierre del parqué) se dispararon un 12 % en la Bolsa de Tokio. Honda, por su parte, cerró la sesión con una subida del 2,11 %.
Los aranceles impuestos por el presidente estadounidense, Donald Trump, tras su retorno a la Casa Blanca en enero han marcado hasta ahora el ejercicio fiscal de las principales compañías japonesas del motor, aunque ambas firmas están capeando el temporal mejor de lo esperado y esperan que sus cuentas mejoren gracias, en parte, a la depreciación del yen.
Pérdidas para Mazda
Las pérdidas netas de Mazda entre abril y diciembre de 2025 fueron de 14.710 millones de yenes (unos 79,5 millones de euros), que contrastan con el beneficio neto de 90.579 millones de yenes (unos 489 millones de euros) registrado en el mismo período de 2024.
Sin embargo, para los últimos tres meses de 2025 (entre octubre y diciembre), el fabricante japonés anotó un beneficio operativo de 30.800 millones de yenes (166 millones de euros) y un beneficio neto de 30.600 millones de yenes (165 millones de euros).
«Mazda volvió a ser rentable en el tercer trimestre, registrando ganancias operativas, ingresos netos y flujo de caja libre positivos para el período de tres meses», destacó la empresa en su informe de resultados.
Para el ejercicio fiscal en curso, que finalizará el 31 de marzo de 2026, la empresa mantuvo gran parte de sus previsiones, aunque revisó a la baja la facturación por ventas, hasta los 4,8 billones de yenes (25.948 millones de euros), frente a los 4,9 billones (26.489 millones de euros) pronosticados en sus dos anteriores informes.
La compañía aseguró además que el impacto en sus cuentas de los aranceles estadounidenses durante los nueve meses entre abril y diciembre fue de 119.000 millones de yenes (unos 643 millones de euros).
Los beneficios de Honda se reducen
En el caso de Honda, los primeros nueve meses del ejercicio en curso vieron una reducción del 42,2 % interanual de sus beneficios netos, hasta los 465.437 millones de yenes (unos 2.515 millones de euros).
Es la segunda reducción consecutiva del beneficio del fabricante japonés para el mismo período de su año fiscal.
Su beneficio operativo entre abril y diciembre fue de 591.505 millones de yenes (3.193 millones de euros), un 48,1 % menos que el año anterior, mientras que su facturación por ventas cayó un 2,2 %, hasta los 15,97 billones de yenes (86.239 millones de euros).
Según la empresa, la caída del beneficio operativo tuvo lugar a causa del «impacto de los cambios en el mercado de vehículos eléctricos (VE), así como al impacto de los aranceles» estadounidenses.
Honda afirmó, sin embargo, que el impacto en el ejercicio fiscal en curso de las tasas impuestas por Trump será de 310.000 millones de yenes (unos 1.673 millones de euros), frente a los 450.000 millones de yenes (2.429 millones de euros) estimados anteriormente.
Aranceles reducidos
Los vehículos japoneses, que representan en torno al 30 % del total de las exportaciones del país asiático a Estados Unidos, venían siendo gravados con un 27,5 % tras el alza de aranceles de la Administración de Trump en abril, aunque la cifra se redujo al 15 % en septiembre tras la firma de un acuerdo comercial.
La reducción, con todo, no estuvo exenta de altibajos. Ambos países acordaron rebajar el arancel hasta el 15 % en virtud del pacto comercial de julio, pero ciertas diferencias en la interpretación de sus términos, que nunca fueron puestos por escrito, llevaron a Washington a dejar fuera la rebaja de esta partida, entre otras aplicaciones erróneas del pacto.
El acuerdo comercial entre Japón y EE.UU. estipula que aquellos bienes que no contaran ya con un arancel específico y estuvieran grabados por debajo del 15 % se elevarían hasta ese nivel, mientras que los que ya contaran con ese porcentaje o superior no sufrirían alteraciones por los llamados «aranceles recíprocos».
En el caso de los vehículos, una partida especialmente importante para Tokio, se acordó una rebaja hasta el 15 %, al igual que para las autopartes.
Washington, sin embargo, llegó en un punto a sumar el gravamen del 15 % sobre otros existentes, en lugar de ajustarlo a dicha marca, antes de que Tokio le comunicara el error y procediera a corregirlo.


