Iryo se ha visto implicada en los accidentes mortales de Adamuz (Córdoba) y de Urda (Toledo) sin tener culpa en ninguno de los dos que han dejado más de 100 fallecidos en las vías de Adif en nueve meses.

Iryo reclama revisar los protocolos de seguridad ferroviaria española tras el mortal accidente de Urda

Iryo ha reclamado a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) que revise los protocolos de circulación que se aplican cuando dejan de funcionar los sistemas de protección y seguridad de la alta velocidad, en la misma línea de lo que también ha pedido el sindicato de maquinistas Semaf.

Fuentes de Iryo han dicho a EFE que así lo han trasladado en una carta enviada a la AESF, organismo dependiente del Ministerio de Transportes, en la que la operadora plantea la necesidad de «reevaluar» las condiciones de circulación cuando se pierde la supervisión del sistema LZB y los trenes pasan a circular bajo el sistema de Bloqueo de Señalización Lateral (BSL).

Iryo pide limitar a 40 kilómetros por hora la velocidad de los trenes en casos de pérdida del LZB

Según las fuentes, Iryo pide que se estudie, entre otras alternativas, limitar a 40 kilómetros por hora la velocidad de los trenes que circulen bajo el sistema BSL y con el sistema ASFA como protección, cuando se produzca una pérdida de transmisión del LZB.

La medida es similar a la reclamada en los últimos días por el sindicato de maquinistas Semaf, que ha urgido, también en una carta enviada a la AESF, a que se impida que los trenes de alta velocidad puedan reanudar la circulación «con marcha normal» cuando pueda haber más de un tren en el mismo cantón y se active el sistema BSL porque ha dejado de funcionar el LZB o el ERTMS.

Por su parte, Renfe, trabaja en un documento de instrucciones para sus maquinistas que incluye igualmente la consigna de impedir a estos circular a marcha normal cuando cae el sistema LZB.

Cinco días después del accidente ferroviario de Urda (Toledo), en el que han fallecido 69 personas, la investigación apunta a una cadena de fallos, según la cual, tras una caída del sistema de seguridad LZB, una orden del centro de control de Adif autorizó al AVE de Renfe a reanudar la marcha a velocidad normal (con un límite de 200 km/h), pese a que un Iryo estaba detenido delante en el mismo cantón.

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