Los costes de la construcción residencial subieron un 50% más que la inflación en 2024

Los costes directos de construcción en edificación residencial subieron un 4,2 % en 2024, un 50 % más que la inflación (2,8 %) -1,4 puntos porcentuales más- por el encarecimiento de los materiales y de la mano de obra, con lo que dejaron atrás la estabilidad de los últimos dos años, según datos de la constructora española ACR.

La empresa pronostica que los costes seguirán subiendo este año debido a la incertidumbre geopolítica, a nuevos encarecimientos de las materias primas y también al arranque de más proyectos, que tensionarán aún más los problemas de disponibilidad de personal cualificado en algunos oficios.

Según ACR, esta escasez de mano de obra no solo eleva los costes sino que ralentiza la construcción de viviendas, «en un momento en el que la curva demográfica genera una brecha cada vez mayor entre la oferta y la demanda», lo que agrava «el problema social de acceso a la vivienda en España».

De hecho, el Índice de Costes Directos de Construcción, que elabora ACR, se situó en 175,86 puntos en 2024.

Para calcularlo, la empresa toma como referencia los precios de los materiales de construcción, de su elaboración y de la mano de obra necesaria para su instalación, factores que conforman el coste directo de construcción y que representan en torno al 80 % del importe total de una obra. 

La industrialización permite realizar la construcción entre un 25% y un 30% más rápido

Una vía para atender las necesidades de esta vigorosa demanda de vivienda en un contexto como el actual es potenciar la industrialización, ya que permite acortar entre un 25% y un 30% los plazos de construcción y, con ello, abarcar un mayor número de proyectos. “Un gran potencial que aún queda lejos, considerando el peso residual que todavía tiene la construcción industrializada en el cómputo global de obras”, ha señalado el director general de ACR.

Además, la industrialización requiere menos personal trabajando in situ, entre un 50% y un 70% menos solo en la fase de estructura y fachada, dependiendo del proyecto. Esto permite sortear el desafío de la escasez de mano de obra al tiempo que se contribuye a atraer a nuevos profesionales a la construcción, ya que la producción se realiza desde fábrica, lo que mejora sustancialmente las condiciones de seguridad, salud y confort y es mucho más inclusiva y diversa. Todo ello, logrando un mayor control de costes y reduciendo los imprevistos, gracias a la construcción off site.

Estamos en un momento de mercado en el que la escasez de mano de obra supone un impacto muy relevante al que se unen otros retos estructurales, como los derivados de la sostenibilidad, que impondrán la industrialización como la opción para hacer viables determinados proyectos. “Por ello, en ACR creemos que la construcción industrial debe ganar protagonismo poco a poco y que es necesario desarrollar una capacidad productiva capaz de atender esa parte de la demanda que la construcción tradicional no puede cubrir”, ha concluido Guillermo Jiménez.

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