El nuevo CEO de Popular, ante el reto de rentabilizar el negocio bancario

El nuevo CEO de Popular, ante el reto de rentabilizar el negocio bancario

31 agosto, 2016
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Actualizado: 31 agosto, 2016 14:40
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El nuevo consejero delegado del Banco Popular y «número dos» de la entidad, Pedro Larena, asume este jueves, 1 de septiembre, su cargo e inicia una nueva etapa en la que tiene el gran reto de que la entidad se centre en el negocio bancario rentable, al mismo tiempo que logra liberarse del lastre inmobiliario. La falta de confianza ha convertido al banco en el valor más castigado del IBEX 35 en lo que ha transcurrido de año, periodo en el acumula unas pérdidas de más del 55%.

El pasado 29 de julio, el mismo día en el que daba a conocer sus resultados semestrales, el Banco Popular anunció el nombramiento de Larena como consejero delegado en sustitución de Francisco Gómez, quien optó por una prejubilación, después de 30 años dedicado a la entidad.

El consejero delegado saliente accedió a su puesto en enero de 2013 con el objetivo de encarar un nuevo episodio de la entidad, tras culminar su recapitalización, la última operación llevada a cabo fue una macroampliación de capital por valor de 2.505 millones, y con la idea de lanzar un plan de expansión internacional a 5 años.

Ahora, el nuevo «número dos» del Popular, que acumula una amplia experiencia en banca minorista, tanto en entidades financieras nacionales como internacionales, deberá llevar a cabo el nuevo plan estratégico del banco, presentado junto a una ampliación capital de 2.500 millones de euros a finales de mayo.

Un plan con el que Popular aspira a librarse de 15.000 millones de euros en activos improductivos antes de 2018 y que le debería ayudar a recuperar su rentabilidad de forma «potente».

Popular espera normalizar el dividendo en 2017

Al mismo tiempo, con los recursos obtenidos en esta desinversión, el grupo espera reforzar su franquicia y modelo de negocio, avanzando en el comercial y el minorista, basado en la financiación a pymes y autónomos y en consumo, y elevar su capacidad de generación orgánica de capital futura. Esto permitirá al banco acelerar la vuelta a una política de dividendos normalizada a partir de 2017.

En junio, la entidad que preside Ángel Ron anunció una reestructuración de negocio con la que separaba la gestión de la actividad principal del negocio inmobiliario, un reto que deberá afrontar ahora Larena.

El objetivo que persigue el banco con esta división es que una parte de la organización esté centrada en la generación del negocio rentable y recurrente, y la otra, en la reducción de activos no productivos y en la rentabilización del ladrillo.

Y es que el peso de los activos inmobiliarios es uno de los factores que está lastrando los beneficios del banco, tal y como reconoció el director general financiero, Francisco Sancha, durante la presentación de las cuentas semestrales.

En este periodo, el que Popular ganó 94 millones de euros, el 50% menos, tras dedicar todas las ganancias del segundo trimestre a provisiones. La situación del Banco Popular, que sacó la peor nota de la banca española en los test de estrés de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), ha despertado grandes dudas entre los inversores.

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