Repsol y Naturgy alertan de que la regulación energética europea perjudica a su industria

El presidente de Repsol, Antoni Brufau, y el de Naturgy, Francisco Reynés, han alertado este martes de que la regulación energética de la UE y su decidida apuesta por la sostenibilidad y la descarbonización por encima de otros criterios supone un perjuicio para la industria europea, que sufre mayores costes energéticos que en otras partes del mundo.

En su intervención en las jornadas del Cercle d’Economia, que se celebran en Barcelona, ambos directivos se han referido así a la política europea en materia ambiental y energética.

Brufau se ha mostrado especialmente crítico con la UE y ha tildado de «grandísimo error» que la UE haya apostado en su opinión únicamente por la electrificación y la descarbonización.

El presidente de Repsol ha asegurado que «es difícil» que la UE sea una región avanzada «si el peso de la industria no cuenta para nada», y ha alertado del riesgo de seguir perdiendo peso en materia industrial en las próximas décadas.

Señales positivas del último reglamento industrial

Con todo, ha asegurado que, pese a esa apuesta completa por la descarbonización, el último reglamento europeo de aceleración industrial supone una «buena señal».

Brufau ha denunciado que actualmente la industria europea paga más por la energía que la de EEUU o la de China y además debe afrontar la «penalidad» de abonar entre 70 y 100 euros por tonelada de emisiones.

Por su parte, Reynés ha opinado que «no existe» una política energética como tal en Europa pero sí en cambio ha aprobado «una regulación» que hace que aumenten los costes de la energía a la industria.

«Europa puede tomar la decisión que quiera, pero la tiene que explicar y detallar», ha dicho Reynés, que ha añadido que «a nadie se le exige acertar, pero sí tomar una decisión con un criterio y explicarlo».

Repsol ha denunciado que Europa ha situado muchas empresas en China, y este país ha multiplicado el uso del carbón

Reynés ha argumentado que «si la consecuencia» de esas decisiones es «ir en una dirección que afecta muy poco al planeta al general y en cambio nos hace menos competitivos en la industria», entonces se debe explicar, pero «no puede ser tomar decisiones sin pensar en las consecuencias», ha añadido.

Brufau ha asegurado que Europa apenas supone el 6 % el total de emisiones contaminantes en el mundo y que, en cambio, ha centrado toda su estrategia energética en la sostenibilidad, al margen de la estrategia industrial, lo que supone en su opinión «una barbaridad», porque todo se ha basado en «descarbonizar la economía», dejando de lado la competitividad y la seguridad de suministro.

El directivo de Repsol ha denunciado que, en paralelo, Europa ha situado muchas empresas en China, y este país ha multiplicado el uso del carbón en los últimos años, por lo que la UE se ha convertido en «colaboradora necesaria» de un incremento del calentamiento del planeta por su política respecto a China.

Situación de conflicto si no se abre Ormuz

Por otra parte, en relación a la incidencia del cierre del estrecho de Ormuz sobre la disponibilidad de energía a nivel mundial, Brufau ha recordado que es un paso «crítico» de combustibles fósiles.

En esta línea, ha añadido: «Si no se abre ese estrecho, el mundo va a entrar en una situación de conflicto», porque ese bloqueo, que ha cumplido ya tres meses, puede provocar incrementos del coste de capital, una «crisis alimentaria de primerísima magnitud» o bien cambios en la logística, ha advertido.

A corto plazo, Brufau ha dicho que no ve riesgo físico de falta de suministro porque se ha actuado con «bastante agilidad», aunque ha advertido de que los países han ido consumiendo «muchas reservas estratégicas» de petróleo en los últimos meses.

Por su parte, Reynés ha destacado que España está «en mejor posición» que otros países europeos en materia de suministro de gas, por su mayor capacidad de regasificación y porque un 35 % del gas que recibe España proviene del gasoducto Medgaz, pero ha recordado que el otro 65 % del gas viene en forma licuada y que debe producirse un reequilibrio global de los suministros energéticos básicos.

«España está bastante a salvo a corto plazo», ha concluido.

Por otra parte, Brufau ha denunciado que la UE no incentiva la búsqueda de nuevos recursos fósiles, que ha vetado el shale gas y ha puesto a EEUU como ejemplo de un país que respeta a la industria y a la tecnología. 

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