El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acorralado por la corrupción, tanto en su ámbito familiar (mujer y hermano, procesados) como en el PSOE (Zapatero, Ábalos, Cerdán, ex presidente de la Sepi, expresidenta de Adif, Koldo, tito Berni… imputados) ha resaltado este viernes los datos relativos al aumento del salario medio en España para contrastar «la realidad» del país con el «ruido mediático».
Sin embargo no hay ‘ruido mediático, sino que la realidad es que el líder socialista, que vino a «salvar a España, a la democracia, a las instituciones de la corrupción», es el responsable del Ejecutivo de la democracia que más casos de este índole está acumulando. Y la otra realidad es que el salario más frecuente en España son 15.574,85 euros brutos, que lo cobran 4,5 millones de trabajadores, seguido de los 19.500,29 euros brutos que cobran otros cuatro millones de trabajadores. Menos de 2,25 millones de casi 23 millones de afiliados a la Seguridad Social alcanzan la cifra del salario medio, según la EPA que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), y que sitúa en los 28.050 euros.
4,5 millones de trabajadores cobran 15.574 euros brutos al año y otros 4 millones quedan en 19.500 euros

«Frente al ruido mediático, la realidad de este país», dice Sánchez, que no es otra que un salario más extendido entre los trabajadores de poco más de 15.500 euros brutos al año
Aunque Sánchez ve un logro que el salario más extendido en España supere por poco los 15.500 euros brutos anuales, con mucho de esos trabajadores con contratos precarios y laborales, lo cierto es que con ese dinero es imposible acceder a una vivienda en España, que en el primer trimestre del año ha vuelto a subir casi un 14% y ha marcado récord en los 2.315,7 euros/m2.

Sabe Sánchez que un trabajador con el sueldo más extendido en España necesita dedicar todo su salario, es decir, sin comprar alimentos ni ropa ni productos de higiene personales o para el hogar, sin pagar agua, luz, teléfono, colegios, transporte público, coche, copago farmacéutico… ni ningún otro gasto -lo de las vacaciones impensable-, para comprar un piso mínimo no ya de 100 metros cuadrados, sino de solo 60: 9 años de salario íntegro.


