El constructor ferroviario Talgo perdió 65,7 millones de euros entre enero y junio pasados, frente a los 14,6 millones que ganó en el mismo periodo un año antes, con la compañía pendiente todavía del cierre de la operación de cambio de control del capital, en la que participará la SEPI, que pone en manos del Gobierno vasco al fabricante español de trenes con sede en Las Rozas, Madrid.
Talgo ha informado este martes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de sus resultados, cuya presentación se ha retrasado hasta este 30 de septiembre -el último día que permite la legislación-, después de que las cuentas hayan sido sometidas a una revisión parcial externa ordenada en el marco de los acuerdos para la venta del 29,77 % del capital.
La compañía española ha explicado en su presentación de resultados que se encuentra en negociaciones con la alemana Deutsche Bahn (DB), la cual controla la mayor parte del tráfico ferroviario alemán, para reducir el alcance de fabricación de su contrato, pasando de 79 a 60 trenes, lo que le ha repercutido ya hasta junio.
Talgo agrava sus pérdidas en el segundo trimestre
En el primer trimestre del año el constructor había perdido 7,1 millones de euros, pero en el segundo ha agravado esas pérdidas, hasta superar los 65,7 millones de euros perdidos el semestre, en el que la facturación cayó a los 270 millones de euros, un 22 % menos que los 346 millones ingresados hasta junio de 2024.
Talgo ha detallado que «la previsible modificación del contrato de DB ha implicado ajustar el grado de avance a origen del proyecto, con un impacto de 37,5 millones de euros de menor ingreso en el periodo» y ha insistido en que sin ese ajuste, los ingresos reconocidos serían de 307,6 millones.
El resultado bruto de explotación de la empresa fue negativo hasta junio, al perder 16,5 millones de euros, por los 40,9 millones de euros de ebitda positivo registrados durante el primer semestre del pasado ejercicio.
Según Talgo, el ebitda está penalizado por ese ajuste de DB y el cierre del proceso judicial del proyecto LACMTA, en disputa con el Metro de Los Ángeles.
No obstante, Talgo subraya que los principales proyectos de fabricación se están «ejecutando de manera satisfactoria» y se han homologado DB y DSB en Alemania y Dinamarca, respectivamente, además de que la primera unidad de DB ya ha sido aceptada para su operación comercial.
La cartera de pedidos alcanza un récord histórico de 4.967 millones de euros, según la compañía, principalmente por la nueva adjudicación de Flixtrain a Talgo de un contrato de fabricación de 65 composiciones Talgo 230 con una orden en firme de 30 composiciones y su mantenimiento durante 15 años.
La empresa espera que esta cartera supere los 7.000 millones de euros en los próximos meses «con contratos ya adjudicados pendientes de condiciones precedentes».

Talgo prevé la entrada del Gobierno vasco antes de 2026
Respecto a la entrada del Gobierno vasco con el escaparate de la empresa Sidenor, una siderúrgica que tiene a todos sus trabajadores en ERTE, Talgo subraya que desarrolla una operación para reforzar su capital y que la misma se realiza de manera simultánea con la operación corporativa para que llegue este grupo.
Esta entrada y la nueva estructura de financiación quedarán sometidas a la aprobación de la Junta General de Accionistas en el último trimestre del año, «previéndose su formalización antes de la finalización el año 2025, todo ello de manera simultánea a la operación corporativa».
En esa operación, según Talgo, se contempla la adquisición por parte de un consorcio inversor, que no es otro que el Gobierno vasco, del 29,8 % de Talgo antes de la ampliación de capital, equivalente al 27,4 % tras la ampliación de capital que dé entrada a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).
La SEPI entrará mediante una ampliación de capital que le llevará a controlar el 7,8 % de la compañía y a través de la suscripción de una emisión de obligaciones convertibles en acciones por 30 millones, con lo que su aportación total sumará los 75 millones.
Además, Talgo emitirá obligaciones convertibles en acciones por otros 75 millones, que suscribirán un grupo de inversores vascos, todos ellos relacionados con el Gobierno que preside el lehendakari Imanol Pradales Gil: Ekarpen (en el que participan el Gobierno Vasco, Kutxabank, las diputaciones forales y Mondragón), el grupo Clerbil, del presidente de Sidenor, José Antonio Jainaga, y las fundaciones de las cajas BBK y Vital.
Esta nueva estructura de capital despejará el camino para concluir la compra del 29,8 % de Talgo por parte de este consorcio vasco liderado por Jainaga.
Talgo, de los cinco euros de Ganz Mavag a menos a los poco más de 2,50 que vale actualmente
Talgo, tras vetar el Gobierno de la mano del ministro de Transportes, Óscar Puente, la opa de Ganz Mavag a cinco euros la acción y por el 100% del capital, iba a pasar, según palabras del propio lehendakari Imanol Pradales, que sustenta su gobierno en una coalición PNV-PSOE, el pasado mes de febrero «a manos vascas», defendiendo la operación del Gobierno de Sánchez para brindarle el control de una empresa privada y cotizada en Bolsa comprando menos del 30% del capital a Trilantic con Sidenor como empresa escaparate. Pradales va tan rápido que ya ha organizado y pactado con Sánchez el cambio de la sede social Talgo desde Las Rozas, en Madrid, a Álava.
Siete meses después y que pese a que la Sociedad de Participaciones Industriales (Sepi) está dispuesta a que esa operación se lleve a cabo por orden de Sánchez, la venta sigue sin producirse. Mientras tanto, Talgo cotiza en Bolsa a 2,78 euros, casi la mitad de lo que ofrecía a todos los accionistas la húngara Ganz Mavag.


