Los ministros de Sumar, Yolanda Díaz, Ernest Urtasun, Mónica García, Pablo Bustinduy y Sira Rego, protagonizan hoy una más de las escenas esperpénticas a las que tiene acostumbrados a los españoles. Otra vez muestra su malestar, indignación y falta de empatía con las medidas del PSOE, pero ninguna o ninguno de ellas o de ellos se levanta de su sillón del Ministerio ni se baja del coche oficial ni renuncia a los beneficios propios o extras del cargo -como el viaje de Yolanda Díaz para acudir a la ceremonia de los Oscars- a costa de los impuestos que todos los españoles pagan con su trabajo (IRPF).
Hoy, la escena, digna de guion de una película de Torrente, es que se han negado a entrar en el Consejo de Ministros Extraordinario que va a debatir las medidas coyunturales, ni si quiera reformas estructurales, para poner un parche a los disparados precios de la energía.
Se niegan a entrar en el Consejo de Ministros porque en el decreto que va a aprobar el Gobierno no se incluyen las medidas que favorecen a los okupas ni la intervención de los beneficios empresariales. Esto es como el caso de absentismo laboral del que no va a trabajar porque no está de acuerdo con las decisiones de su jefe.


