El gasto en defensa en España entró en una nueva fase de expansión durante 2025, impulsado por el nuevo contexto geopolítico y el Plan de Defensa del Gobierno. Según un análisis de BBVA Research, las decisiones de gasto en defensa aprobadas por el Consejo de Ministros han adquirido un protagonismo creciente alcanzando un importe medio anual histórico cercano a 3.750 millones de euros desde mediados de 2025 y hasta junio de 2026, frente a los 730 millones de promedio en el período 2013-2024. Este impulso de gasto ha permitido alcanzar el objetivo de destinar el 2% del PIB a esta partida, según la metodología de la OTAN. El estudio de BBVA Research muestra que el incremento del gasto se ha traducido en un importe de inversión sin precedentes para modernizar las Fuerzas Armadas, con un papel destacado de la industria española y de la cooperación europea.
El estudio de BBVA Research incorpora una metodología basada en técnicas de ‘web scraping’, procesamiento del lenguaje natural e inteligencia artificial para extraer, clasificar y analizar las referencias relacionadas con defensa publicadas por el Consejo de Ministros y las licitaciones oficiales, desde 2013 hasta la actualidad. Esto permite un seguimiento del gasto con mayor frecuencia y nivel de detalle que las estadísticas presupuestarias tradicionales. Este enfoque facilita conocer no solo cuánto se invierte, sino también en qué capacidades, dónde se concentra la actividad industrial y quiénes son los principales adjudicatarios.
Un nuevo ciclo de inversión en defensa
El informe señala que la invasión de Ucrania y el nuevo contexto estratégico han acelerado el esfuerzo inversor en defensa en Europa. Desde 2014, el gasto en defensa de los países europeos de la OTAN ha aumentado, de media, 1,1 puntos porcentuales del PIB. En este contexto, España habría alcanzado en 2025 el objetivo del 2% del PIB en gasto en defensa, aunque mantener este nivel requerirá consolidar un compromiso presupuestario sostenido durante los próximos años.
El indicador de alta frecuencia desarrollado por BBVA Research muestra que las referencias al gasto en defensa aprobadas por el Consejo de Ministros alcanzaron máximos históricos en 2025, cercanos a 4.750 millones de euros, en promedio. El grueso de esta cifra se concentró en el segundo semestre del año pasado. Con los datos hasta junio de 2026, puede observarse que el ritmo promedio mensual de las adjudicaciones se ha estabilizado en torno a 200 millones de euros, moderando el ritmo observado en el segundo semestre del año pasado (casi 300 millones de euros, excluido el elevado importe de diciembre de 2025).
El aumento del gasto afecta a prácticamente todas las categorías de inversión, con especial intensidad en sistemas de armas y munición, capacidades aéreas, infraestructuras, ciberdefensa e investigación y desarrollo, lo que apunta a un proceso de modernización integral de las Fuerzas Armadas. Los contratos de suministro representan alrededor del 65% del importe adjudicado, seguidos por los servicios (30%) y las obras (5%).
El estudio también observa un cambio en el contenido de la contratación. Aunque el mantenimiento de las capacidades existentes continúa siendo una parte relevante del gasto, desde 2022 gana protagonismo la adquisición de tecnologías digitales, especialmente ‘software’ y sistemas de comunicaciones, junto con plataformas militares como buques y vehículos. Esta evolución refleja una modernización progresiva de las capacidades de defensa.
La industria española concentra buena parte del esfuerzo inversor
El análisis de BBVA Research muestra que la contratación pública en defensa presenta una elevada concentración empresarial española. Los principales grupos industriales reciben una parte muy significativa del importe adjudicado y la actividad se organiza en torno a unos pocos polos tecnológicos e industriales, con Madrid, Albacete, Asturias y Sevilla entre los principales centros de capacidad.
La mayoría de las adquisiciones españolas se realizan a fabricantes nacionales o de la Unión Europea. En los ámbitos terrestre y marítimo predomina la industria española, mientras que las capacidades aéreas presentan un mayor grado de cooperación internacional, vinculado a la participación de España en grandes programas multinacionales, como el Eurofighter.
La demanda europea impulsa las exportaciones españolas
El nuevo ciclo inversor europeo también está favoreciendo las exportaciones españolas de defensa. Según el estudio, estas se concentran casi exclusivamente en capacidades aeronáuticas y tienen como principal destino los países de la Unión Europea, especialmente Alemania, Italia y Francia.
BBVA Research concluye que España parece haber iniciado un cambio estructural en su política de defensa, caracterizado por un mayor esfuerzo inversor, la modernización de las capacidades militares y un papel protagonista de la industria nacional en un contexto de creciente cooperación europea. No obstante, mantener este nivel de gasto exigirá sostener el compromiso presupuestario en los próximos años.
