El copropietario de Urbagestión, Ricardo Alonso, ha asegurado este martes que Maricarmen Abascal podrá regresar a su casa -que sigue igual que la dejó al ser desahuciada- en cuanto suscriba el nuevo contrato de arrendamiento y ha explicado que los daños que ha sufrido su empresa por este caso «son inmensos».
En declaraciones a Antena 3 recogidas por EFE, Alonso ha dicho que están cuantificando los daños «inmensos en la parte empresarial» y denuncia «ataques masivos» desde que el caso salió a la luz pública, no solo a Urbagestión sino a sus clientes.
Así, ha explicado que el objetivo era claro: «Tratar de cancelarnos» y que es «muy evidente cuando ves las mecánicas organizadas» que se han puesto en marcha.
Alonso ha agradecido el papel y la eficacia del Ayuntamiento de Madrid que él considera que «ha estado muy pendiente», no solo de que se pudiera alcanzar un acuerdo, sino también de Maricarmen, a quien se «está prestando servicios» y «una asistencia social continuada».
El acuerdo, que permitirá a Maricarmen volver al inmueble de la madrileña calle Alcalde Sáinz de Baranda como arrendataria, es un nuevo contrato con arreglo a la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) de ocho años de duración, que no superará el 30 % de sus ingresos netos, al amparo del programa de intermediación del alquiler municipal donde la Empresa Municipal de la Vivienda y el Suelo será garante de su cumplimiento.
La familia de Maricarmen, su abogada, el Sindicato de Inquilinas de Madrid y Urbagestión Desarrollo e Inversión SL, la empresa propietaria del piso del que quedó desahuciada el pasado miércoles, alcanzaron anoche ese acuerdo para que esta mujer de 87 años, y con un 50 % de discapacidad, pueda volver a su casa de inmediato.
Urbagestión nunca pidió a Maricarmen un alquiler de 2.600 euros, como afirmaba el Sindicato de Inquilinas
Alonso se ha referido a todo el proceso judicial que terminó en la salida de Maricarmen de su domicilio, ha reconocido que «se podía haber gestionado de otra manera» y ha asegurado que el protagonismo que asumió el Sindicado de Inquilinas les «generó mucha desconfianza».
Ha recalcado que Urbagestión nunca pidió a Maricarmen un alquiler de 2.600 euros, como afirmaba el Sindicato de Inquilinas, sino que ofreció rebajar en un 40 ó 50 % el precio de mercado, que situaron en torno a los 2.400 euros.
Ha añadido que los ofrecimientos para pagar el alquiler de terceros llegaron «después» del alzamiento y ha hecho hincapié en que «no se ha entrado en la casa» de Maricarmen.
«El cerrajero ha cambiado la cerradura que estaba dañada, pero nadie ha entrado allí», ha aseverado.


