Commerzbank

Cuatro empleados de Commerzbank, demandados por fraude fiscal en la manipulación de dividendos

La Fiscalía General de Fráncfort ha demandado a cuatro antiguos empleados del Commerzbank por supuesto fraude fiscal cum-ex (una trama de manipulación de dividendos para cobrar devoluciones tributarias indebidas) en Alemania mediante unas operaciones con acciones.

Los cuatro acusados, dos británicos de 66 y 59 años, un alemán de 61 años y un estadounidense de 60 años, son responsables de pérdidas fiscales de más de 20 millones de euros, según dijo este jueves la Fiscalía de Fráncfort.

El fraude fiscal, que afectó a varios países, se realizó mediante transacciones cum-ex de compraventa de acciones que algunos bancos realizaron aprovechando un vacío legal en Alemania durante años, sobre todo entre 2006 y 2011.

En este caso concreto los acusados de Commerzbank realizaron las transacciones en 2008 «en cooperación consciente y deliberada», según la Fiscalía de Fráncfort.

Los acusados de Commerzbank realizaron las transacciones en 2008 «en cooperación consciente y deliberada», según la Fiscalía de Fráncfort

Dos de los acusados se encontraban en ese momento en Fráncfort y los otros dos en Londres.

El «cum-ex» se considera un mecanismo comercial de arbitraje de dividendos y consiste en negociar acciones de forma que se oculte la identidad del propietario real y se permita que más inversores reclamen la devolución del impuesto sobre los dividendos que solo se pagó una vez.

En torno al día del pago de dividendos bancos, fondos y otros inversores vendieron y compraron de forma muy rápida acciones con derecho a dividendos (cum) y acciones sin derecho al pago (ex).

El fisco alemán no sabía a quién pertenecían las acciones y devolvió el impuesto sobre los dividendos a inversores que no lo pagaron porque no tenían las acciones con derecho a dividendo.

A varios inversores se les devolvieron impuestos retenidos por dividendos que sólo pagó uno.

Para realizar estas transacciones se utilizan ventas al descubierto, en las que un inversor vende acciones que no posee, sino que las toma prestadas.

Algunos inversores figuraban como poseedores de los títulos con derecho a dividendo y recibían de su banco de depósito un certificado de que le correspondía la devolución del impuesto sobre el dividendo, igual que el poseedor real de las acciones en el momento de la transacción.

En total el fisco alemán calcula unas pérdidas fiscales de una cifra de dos dígitos de miles de millones de euros con estas transacciones, que desde 2021 se consideran evasión de impuestos y que en Alemania son investigadas por varias fiscalías. 

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