El Banco de España y el Gobierno han coincidido este martes en revisar al alza sus previsiones de crecimiento económico para 2025, aunque con ligeras diferencias en las cifras. La entidad supervisora sitúa el avance en el 2,6 %, mientras que el Ejecutivo lo eleva al 2,7 %, ambos impulsados por el dinamismo de la demanda interna, especialmente el consumo de los hogares y la inversión.
El consumo privado constituye el componente con una mayor contribución al avance de la actividad, debido a la evolución proyectada para la renta disponible, el empleo y los flujos migratorios, según explica la entidad en el informe trimestral sobre la economía española publicado este martes.
La aportación de la demanda interna (consumo e inversión) sería de 3,1 puntos porcentuales, mientras que la demanda exterior restaría 0,5 puntos.
El Banco de España insiste en que se mantiene el riesgo a la baja para las proyecciones de actividad, debido a las tensiones comerciales y la incertidumbre en torno a las políticas económicas a escala global.
En el ámbito interno, señala como fuentes de riesgo el repunte de los costes laborales unitarios desde finales de 2024, así como las dudas acerca del efecto macroeconómico de los fondos europeos y del aumento del gasto en defensa.
Consumo de los hogares e inversión al alza
El incremento consumo de los hogares aumentaría cuatro décimas respecto a las previsiones anteriores, hasta el 3,1 %, mientras que la inversión lo haría 1,4 puntos porcentuales, hasta el 5 %.
Se espera que la inversión también mantenga tasas de crecimiento sólidas en los dos años siguientes (2,5 % y 2 %, respectivamente) por el despliegue de los fondos europeos, unas condiciones de financiación propicias y el dinamismo de la inversión residencial.
El consumo público -que encadena dos trimestres consecutivos de contracción-, moderará su aportación al aumento de la actividad en los próximos años, aunque podría verse impulsado por el aumento previsto del gasto en defensa.
La demanda exterior (exportaciones e importaciones) se verá lastrada en todo el periodo por la gradual desaceleración de las llegadas de turistas internacionales y de las exportaciones de servicios no turísticos, frente al dinamismo de las importaciones de bienes y servicios.
La inflación se eleva una décima
El Banco de España ha revisado una décima al alza la inflación general media prevista para 2025, hasta el 2,5 %, debido al encarecimiento de la energía y la evolución de los precios de los servicios, mientras que se mantiene sin cambios la de 2026 en el 1,7 % y la de 2027 en ele 2,5 %.
Con los datos coyunturales más recientes, la entidad calcula que el avance de la economía en el tercer trimestre mantendrá un ritmo «robusto» y podría situarse entre el 0,6 y el 0,7 %, tras crecer un 0,7 % en el segundo.
Respecto al mercado laboral, se espera que la creación de empleo se prolongue a lo largo del horizonte de proyección, aunque ralentizando el ritmo de avance.
Medido en términos de personas ocupadas, el empleo aumentaría un 2,6 % en 2025 pero se frenaría en 2026 y 2027 hasta tasas del 1,3 % y el 1 %, respectivamente.
Las previsiones del crecimiento de deuda se rebajan
La previsión de la tasa de paro se mantiene en el 10,5 % de media para 2025, el 10,2 % para 2026 y el 9,7 % para 2027.
La entidad prevé que el déficit público se sitúe en el 2,5 % del PIB a cierre de 2025, tres décimas menos que en las proyecciones de junio, como consecuencia de la evolución favorable de los ingresos públicos -ligada en parte al mayor dinamismo de la actividad económica- y a pesar de un crecimiento de los gastos mayor a lo esperado.
La previsión de déficit incluye una estimación de los gastos relacionados con la dana de octubre de 2024 de 0,2 puntos porcentuales del PIB en 2025 y de una décima adicional en 2026, con lo que el gasto asociado a esta catástrofe ascendería a seis décimas de PIB en el acumulado del período 2024-2026.
Las proyecciones de deuda publica se rebajan al 100,7 % del PIB en 2025, al 100,4 % en 2026 y al 100 % en 2027.
El Gobierno eleva una décima, al 2,7 %, la previsión de crecimiento económico para 2025
El ministro ha llevado este martes al Consejo de Ministros la actualización del cuadro macroeconómico a medio plazo, con crecimientos del 2,2 % en 2026 y del 2,1 % para 2027 y 2028, con la previsión de que cada año se creen una media de 480.000 puestos de trabajo.
A ese ritmo de generación de empleo, el Gobierno prevé que se superen los 24 millones de ocupados al final del periodo de proyección, con un recorte de la tasa de paro al 8,7 % en 2028, desde el 10,3 % con el que cerrará 2025.
«Los datos son optimistas», ha dicho Cuerpo, que ha asegurado que la visión es compartida por analistas privados e inversores como refleja la reciente subida de nota a España por parte de la agencia de calificación de riesgo S&P.
En todo el periodo la demanda interna (consumo e inversión) será el motor de crecimiento de la economía, en particular el consumo de los hogares, mientras que la aportación de la demanda externa (exportaciones e importaciones) será negativa cada año hasta 2028.
En 2025, la demanda interna sumará 3 puntos porcentuales al crecimiento económico, mientras que la demanda externa restará 0,4 puntos.
Los datos del consumo dados por el Gobierno
El consumo privado se prevé que crezca un 3,1 % y el público, un 1,2 %, en tanto que la inversión avanzará el 5,7 %.
Las exportaciones se incrementarán un 3 % y las importaciones, un 4,5 %, en línea con el aumento de la demanda interna.
Cuerpo ha destacado que la economía española se ha recuperado del impacto de la pandemia «sin cicatrices», ya que ha logrado retomar la tendencia previa, es decir, crecer como si ese ‘shock’ no hubiera existido y, además, de forma más equilibrada.
El ministro ha explicado que «detrás de este cambio estructural en el patrón de crecimiento» hay varios factores, entre los que destaca la positiva evolución del mercado laboral, compatible con la reducción de la temporalidad y el desempleo.
A ello ha sumado una menor tasa de abandono escolar, un aumento de la productividad por hora del 0,7 % anual en el periodo 2018-2028 y una mejora del poder adquisitivo que ha cifrado en una media del 0,6 % anual para el mismo periodo.
Al mismo tiempo, ha señalado que las previsiones de crecimiento económico se basan principalmente en la buena marcha el consumo y la inversión privada, lo que constituye en una «garantía de sostenibilidad» en un momento en que el principal riesgo procede del contexto internacional.
De hecho, ha apuntado que hay «potencial» para revisar al alza las previsiones si se produce una mejora en el entorno exterior.
