El Consejo de Ministros aprobará este martes la condonación de la deuda a las comunidades autónomas por un importe de 85.000 millones de euros, una demanda de ERC al Gobierno a la que se oponen las comunidades del PP al considerarla una cesión al independentismo y un agravio que rompe la igualdad entre los españoles. Y así es, porque la deuda, no se condona y desaparece, simplemente, en vez de pagarla los españoles a través de sus respectivas autonomías, lo harán como contribuyentes del Estado. Y todo, por el pacto con los separatistas catalanes de ERC, porque Pedro Sánchez quiere seguir en la Moncloa a toda costa y en minoría parlamentaria y Salvador Illa quiere gobernar en Cataluña, que se lleva ‘el gordo’ de la financiación de la deuda pública.
Premio para el que más gasta, castigo para el que cumple
Se trata simplemente y llanamente, que todos los españoles tengan que asumir el compromiso incluido en el acuerdo de investidura con ERC, por el que se le perdona parte de la deuda asumida con el Estado, en realidad por los contribuyentes, que es de donde sale dinero público, por Cataluña. Pero como el acuerdo solo con ERC sería impresentable para el resto de España, se ha incluido al resto de las autonomías, que rechazan que se premie a los que más gastan y se castigue a los ciudadanos de las comunidades que más disciplina fiscal tienen.
En declaraciones a los periodistas el pasado viernes, María Jesús Montero, vicepresidenta, ministra de Hacienda y candidata del PSOE de Sánchez a la Junta de Andalucía, que «es difícil que las comunidades autónomas no acepten la condonación de la deuda», en alusión al rechazo de Andalucía, entre otras comunidades gobernadas por el PP. Las comunidades del PP lo rechaza, porque simplemente es paripé que premia, además, a los que se han endeudado sin control, tanto que, como Cataluña, fueron expulsados de los mercados financieros, negando los inversores su financiación y declarando su deuda como bono basura. El estados español, de ese que tanto reniegan y culpan de todos sus males, tuvo que acudir en su rescate a través del FLA y, ahora para colmo de males, le perdona lo que le prestó.
La deuda de las autonomías no desaparece porque el Gobierno de Sánchez la condone, simplemente la carga y reparte a todos los españoles, aunque sus respectivas autonomías hayan mantenido, a diferencia de Cataluña, una disciplina fiscal
El propio líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, recriminó este lunes, durante la apertura del nuevo curso político, que los socios parlamentarios de Pedro Sánchez puedan alcanzar pactos a modo de «chantaje», lo que puede «mantener la agonía» del Gobierno esta legislatura.
«Es una trampa y es una mentira, la deuda no desaparece, la deuda se mantiene, y lo único que ocurre es que vamos a pagar todos los españoles la mala gestión de los gobiernos independentistas», zanjó Feijóo.
Así, el presidente de Galicia, Alfonso Rueda, rechaza dicha condonación al verla «un negocio ruinoso para Galicia» y que solo va a tener «efectos nocivos».
Asimismo, el presidente de Aragón, Jorge Azcón, argumenta que «no se le perdona ninguna deuda a nadie; lo que se hace es que la deuda que tienen algunas comunidades autónomas mucho más endeudadas que Aragón» se reparta «entre todos los españoles» para que algunos territorios paguen más.
Gonzalo Capellán (La Rioja) tampoco la va a aceptar al considerar que genera un Estado «asimétrico» con «privilegios» económicos para algún territorio por intereses políticos, mientras que desde el Gobierno de Extremadura se lamentan que Sánchez siga usando cuestiones como la condonación o una «financiación singular para Cataluña» para «mantenerse en el poder».
El Gobierno cree que el PP aceptará
Al contrario de lo que sostiene el PP, el Gobierno argumenta que la condonación, que debe aprobarse por las Cortes, no incluye ningún tipo de privilegio para Cataluña ni agravio alguno al resto y ve «difícil» que las comunidades del PP no la acepten. Lo que no dice el Gobierno es que premia a las comunidades autónomas que han gastado muy por encima de sus posibilidades y traspasa y reparte su deuda a los ciudadanos de otras que han cumplido con sus obligaciones.
