El poder adquisitivo en España: más renta no siempre implica más bienestar

Sara Anguera. Las diferencias salariales entre comunidades, el coste de la vivienda y la presión de los gastos básicos dibujan un mapa de solvencia desigual en los hogares españoles. Los últimos estudios apuntan a una mejora general, pero también a una sociedad más polarizada.

Un país a varias velocidades económicas

El poder adquisitivo de las familias en España sigue siendo uno de los grandes termómetros del bienestar económico. No solo refleja cuánto ingresan los hogares, sino qué parte de esos ingresos pueden destinar realmente a consumo, ahorro o inversión una vez cubiertos los gastos esenciales.

Los datos de salarios medios y PIB per cápita por comunidades autónomas muestran una brecha persistente entre territorios. Regiones como Madrid, País Vasco o Navarra suelen situarse a la cabeza en renta y actividad económica, mientras que otras como Extremadura, Andalucía o Canarias se mantienen por debajo de la media nacional.

Sin embargo, los economistas advierten de que el salario nominal por sí solo no mide el bienestar real. El coste de la vida, especialmente la vivienda, actúa como un corrector clave. En grandes áreas urbanas, una mayor renta puede verse neutralizada por alquileres elevados, energía cara y servicios más costosos. Sin embargo, en regiones con precios más contenidos, sueldos más bajos pueden rendir relativamente más.

En términos económicos, el poder adquisitivo real es el resultado de una ecuación simple pero contundente: ingresos menos coste de vida.

La solvencia familiar, bajo la lupa

Para aterrizar esta realidad en la vida cotidiana de los hogares, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) elabora anualmente su Índice de Solvencia Familiar, un indicador que mide la capacidad de los hogares para afrontar gastos habituales.

El índice se construye a partir de encuestas a población de entre 25 y 79 años, que valoran la dificultad para asumir pagos en seis grandes áreas:

  • Alimentación
  • Salud
  • Vivienda
  • Educación
  • Movilidad y transporte
  • Cultura, ocio y tiempo libre

El resultado se expresa en una escala de 1 a 100 que resume el grado de solvencia de un hogar según el peso de cada partida en la economía familiar.

En 2024, el índice del poder adquisitivo ha mejorado ligeramente hasta 47,4 puntos, frente a los 46,0 de 2023. Aun así, sigue por debajo de los 48,7 puntos registrados en 2019, antes del ciclo de alta inflación y encarecimiento de la vivienda.

Diferencias territoriales llamativas en el poder adquisitivo

El estudio revela contrastes notables entre comunidades autónomas. Según la OCU:

Con peor índice de solvencia (por debajo de 47 puntos):

  • Andalucía
  • Castilla-La Mancha
  • Baleares
  • Madrid
  • Extremadura
  • Canarias

Con mejor índice (por encima de 50 puntos):

  • La Rioja
  • Navarra

Este resultado subraya una paradoja económica: comunidades con altos salarios medios, como Madrid o Baleares, no necesariamente presentan mejor solvencia familiar, en parte por la presión de la vivienda y otros costes urbanos.

Mejora general… pero más desigualdad

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es el aumento simultáneo de hogares en situaciones opuestas:

  • El 33% de las familias disfruta de alto confort financiero
  • El 16% presenta bajo confort financiero
  • La clase media se reduce al 51% (frente al 63% en 2018)

El dato sugiere una polarización creciente: más hogares en la parte alta y en la parte baja, y menos en el centro.

Además, aunque ahorrar resulta ligeramente menos difícil que en años anteriores, el 69% de los hogares sigue teniendo problemas para hacerlo.

Vivienda y alimentación: los grandes focos de presión

Las mayores tensiones se concentran en dos partidas básicas:

Vivienda

Por su parte, las hipotecas, alquileres y suministros energéticos continúan absorbiendo una parte creciente de la renta familiar. La OCU insiste en la necesidad de facilitar acuerdos con entidades financieras para familias con dificultades hipotecarias.

Alimentación

Los porcentajes de dificultad son elocuentes:

  • 33% tiene problemas para comprar frutas y verduras
  • 30% para básicos como pan, arroz, aceite o lácteos
  • 42% para carne y pescado

A esto se suma que el 48% de los hogares tiene dificultades para afrontar los gastos del automóvil, reflejo del impacto del transporte en el presupuesto familiar.

Ante este escenario, la OCU propone reducir el IVA de los alimentos básicos al 0%, incluyendo carne y pescado.

Más allá del salario: una cuestión de estructura económica

Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran diferencias claras de renta entre comunidades, pero el debate económico actual va más allá de cuánto se gana y se centra en cuánto cuesta vivir.

La combinación de:

  • salarios desiguales
  • vivienda tensionada
  • inflación en alimentos
  • dificultades de ahorro

configura un panorama donde el crecimiento macroeconómico no siempre se traduce en mejora del bienestar cotidiano.

España presenta una mejora moderada en solvencia, pero también señales de mayor desigualdad interna. El poder adquisitivo ya no depende solo del empleo o del salario, sino de factores estructurales como la vivienda, los precios de la energía y la fiscalidad sobre bienes básicos.

El gran reto económico de los próximos años será sostener el crecimiento sin erosionar la capacidad de consumo y ahorro de los hogares, especialmente de una clase media que, según los datos, se estrecha.

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