El centro de estudios económicos y sociales Funcas sostiene que la crisis de la vivienda en España no responde a una nueva burbuja inmobiliaria, sino a una escasez estructural de oferta derivada de más de una década en la que la producción de casas nuevas es inferior a la creación de hogares.
Según su última publicación, la vivienda en España ha dejado de verse como solo un bien de mercado y se ha convertido en un factor económico crítico que condiciona la movilidad laboral, la natalidad, la desigualdad patrimonial entre generaciones y la productividad.
El ‘think tank’ incide en que la brecha entre producción de vivienda y creación de hogares ha contribuido al encarecimiento del alquiler y al incremento de las tensiones de acceso en las grandes capitales, sus áreas metropolitanas y ciudades intermedias.
Por eso advierte de que medidas centradas en la demanda, como subvenciones, ventajas fiscales o controles de alquiler, pueden dar alivio a corto plazo pero empeorar el problema a medio plazo si se reduce la oferta.
Funcas defiende que son necesarias reformas urbanísticas
Funcas defiende que son necesarias reformas urbanísticas, más suelo disponible y un aumento sostenido de la construcción como vía para mejorar la asequibilidad.
«Las restricciones físicas, urbanísticas y políticas limitan la construcción, mientras que las medidas más populares —subsidios a la compra, ventajas fiscales o control de alquileres— alivian a corto plazo, pero pueden elevar precios, reducir la oferta y perjudicar a los futuros residentes que pretenden proteger», indica.
Según Funcas, «la mejora duradera de la asequibilidad exige reformar la planificación urbanística, alinear los incentivos de los gobiernos locales y ampliar de forma sostenida la oferta disponible».
En su último número de Cuadernos de Información Económica, subraya además que la situación actual difiere de la burbuja inmobiliaria de 2008, ya que el sector bancario español ha reducido de forma notable su exposición al ladrillo, del 60 % al 31,3 % del crédito privado.


