La Audiencia Nacional ha acordado el decomiso de los 2,6 millones de euros que uno de los procesados en la estafa piramidal de Fórum Filatélico, José Manuel Llorca Rodríguez, huido de la Justicia, tenía depositados en una cuenta bancaria en Liechtenstein, con los que se resarcirá a los afectados.
En una sentencia fechada el pasado 13 enero a la que ha tenido acceso EFE, la sala de lo penal ha decidido que los 2,4 millones de francos suizos -2,6 millones de euros- que Llorca tenía depositados en una cuenta en aquel país, bajo la titularidad formal de la Fundación MALAPA, se destinen a pagar las indemnizaciones establecidas en favor de las víctimas de la estafa.
La Sala accede así a las pretensiones de la Fiscalía y aplica lo que se conoce como «decomiso autónomo», que permite intervenir bienes aunque no medie sentencia de condena, ya que Llorca, huido de la Justicia, no se ha juzgado.
Según la sentencia, Pérez Llorca fue declarado rebelde en junio de 2007 tras ser imposible su detención, por lo que no fue juzgado.
La Sala ve acreditada la relación entre sus fondos en Liechtenstein y las aportaciones de los inversores de Fórum Filatélico
Pese a todo, la sentencia del caso incluye hasta 140 referencias a él en relación con los hechos, entre otras «que las decisiones estratégicas para mantener durante años ese negocio fraudulento se adoptaron tanto por su presidente Francisco Briones como por el codemandado José Manuel Carlos Llorca».
Llorca, administrador de hecho de la sociedad y uno de sus máximos accionistas, dirigía «este negocio ilícito desde la clandestinidad», ya que huyó de España tras condenarse en la Audiencia Nacional en febrero de 2005 en otro procedimiento como autor de un delito de blanqueo de capitales.
Por lo que respecta a la Fundación Malapa, la Sala ve acreditada la relación entre sus fondos en Liechtenstein y las aportaciones de los inversores de Fórum Filatélico, que se habrían desviado y blanqueado en beneficio de los condenados «y del rebelde aquí demandado».
Prueba de ello es que la cuenta de esta fundación la abrió el propio Llorca con un pasaporte británico con el que abrió otras cuentas similares, como una en Gibraltar, cuentas que se usaron como entramado societario para desviar fondos captados de los inversionistas.
Llorca era beneficiario exclusivo de la cuenta de Malapa, prosigue la sentencia, que destaca que la defensa de Llorca nunca pudo demostrar que el origen de los fondos depositados era lícito.


