La quiebra del intermediario hipotecario británico MFS -Markets Financial Solutions- salpica a varias entidades acreedoras, entre ellas Barclays y el Banco Santander, con una exposición crediticia que rondaría, respectivamente, los 600 y los 200 millones de libras, cerca de 690 y 230 millones de euros.
Entre los acreedores estarían también los fondos de inversión Atlas Partners y Castlelake, ambos con una deuda próxima los 400 millones de libras -460 millones de euros-, y el banco de inversión Jefferies, con alrededor de 100 millones de libras -115 millones de euros-, según distintas informaciones que ha ido avanzando la agencia Bloomberg.
En los últimos años, empresas fuera del sistema financiero a las que se les conoce como «la banca en la sombra» han ido ganando tamaño en los mercados de crédito hasta el punto de convertirse en un riesgo para el conjunto del sistema por su falta de transparencia y las dudas sobre su solvencia.
En octubre de 2025, el consejero delegado de JP Morgan, Jamie Dimon, advirtió de que estaban apareciendo «cucarachas» en la economía. «Cuando ves una es que hay más», un símil para referirse a los problemas en el negocio del crédito privado y la deuda como se había visto con la bancarrota de firmas como Tricolor y First Brands.
Esta misma semana, más que como cucarachas, la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, ha preferido aludir a estos fallos como «medusas», que no impiden seguir nadando, simplemente «hay que ser muy cuidadosos» con ellas cuando infestan las playas.
Tricolor se dedicada a la financiación de coches a clientes con escasos recursos y First Brands, al negocio del ‘factoring’, que proporciona liquidez a las empresas a cambio de la venta de sus ingresos futuros.
Según la información que ha ido trascendiendo, están Barclays, Atlas Partners, Castlelake, el Banco Santander y Jefferies, con una exposición total de unos 1.700 millones de libras, casi 2.000 millones de euros
El colapso de las dos entidades en septiembre de 2025 sacó a la luz un problema que algunos temen que pueda ser el origen de una nueva crisis financiera y que ahora, a finales de febrero de 2026, ha llegado a Europa con la caída de la firma hipotecaria británica MFS.
Se trata de un intermediario que concedía hipotecas y créditos puente, principalmente financiación a corto plazo con el respaldo de una propiedad, con la singularidad de que lo hacía de forma muy rápida y anunció su quiebra la semana pasada después de ser acusada de un posible fraude contable.
Se sospecha que la compañía, con una cartera de préstamos de unos 2.400 millones de libras -2.700 millones de euros- utilizaba un mismo activo como garantía para distintos préstamos, sin que sus acreedores lo supieran.
Entre ellos, según la información que ha ido trascendiendo, están Barclays, Atlas Partners, Castlelake, el Banco Santander y Jefferies, con una exposición total de unos 1.700 millones de libras, casi 2.000 millones de euros.
El Banco Santander ha declinado confirmar esta cifra, pero la exposición total del grupo al crédito privado («la banca en la sombra», en el argot) es residual, pues representa menos del 1 % de la cartera, según dijo recientemente el director financiero, José García Cantera. A eso se suma que el coste del crédito de la actividad de banca corporativa e inversión es «muy bajo», del 0,15 %.
Ahora queda por ver cuánto dinero son capaces de recuperar los principales acreedores, aunque se supone que toda la financiación concedida a MFS contaba con garantías reales, activos que respaldaban los préstamos, lo que en principio facilitaría su recuperación. E


