El Consejo General de Economistas (CGE) prevé un crecimiento económico para el conjunto del año del 2,4 %, en un contexto de desaceleración de la actividad respecto a ejercicios anteriores, en el que persiste el riesgo de que el encarecimiento de la energía se traslade al resto de los bienes, los servicios y los salarios.
El CGE ha presentado este lunes su observatorio financiero y económico semestral, en el que se prevé una inflación media para este año del 2,9 %, una tasa de paro del 9,8 %, un déficit público del 2,4 % del PIB y una deuda pública equivalente al 99,2 % del PIB.
La persistencia de la inflación ha retrasado las expectativas de nuevas bajadas de tipos y no se descartan nuevas subidas, después de que el Banco Central Europeo (BCE) elevara en junio sus tipos oficiales en 25 puntos básicos para reconducir la inflación hacia el 2 % a medio plazo.
De acuerdo con el informe, España seguirá creciendo por encima de la eurozona, apoyada en la demanda interna, el empleo, el turismo y los servicios de alto valor añadido, aunque pierde impulso y afronta riesgos para su competitividad.
Además, el sistema bancario mantiene una posición sólida y la morosidad se sitúa en el 2,6 %, mientras el crédito hipotecario se recupera y el empresarial avanza con mayor lentitud.
El informe advierte de una menor aportación del sector exterior
Sin embargo, el informe advierte de una menor aportación del sector exterior, del crecimiento del gasto público por encima de la economía y del aumento de los costes laborales, factores que pueden erosionar la competitividad si no van acompañados de mejoras de productividad.
«Es el momento de impulsar medidas que refuercen la productividad, la seguridad jurídica, la inversión empresarial y el desarrollo de vivienda, y que consoliden la diversificación energética y comercial», ha subrayado el presidente del CGE, Miguel Ángel Vázquez, durante la presentación del informe.
Vazquéz no atisba de momento un cambio de ciclo, pero alerta del peligro de caer en la «complacencia» mientras la economía muestra señales de pérdida de impulso.
En la presentación ha participado la secretaria de Estado de Comercio, Amparo López Senovilla, quien ha destacado que «la economía española sigue creciendo y consolidándose como una de las más dinámicas de Europa» y que el Gobierno mantiene su objetivo de que ese crecimiento «se traslade en beneficios tangibles para los hogares, los ciudadanos y las empresas».
«Estamos trabajando por un modelo económico que mejore el poder adquisitivo, reduzca las desigualdades, continúe generando empleo de calidad y siga impulsando la internacionalización como palanca de competitividad», ha añadido la secretaria de Estado.
Desequilibrio del mercado de la vivienda
El observatorio señala que la vivienda sigue presentando un fuerte desequilibrio entre oferta y demanda, que seguirá presionado los precios al alza, lo que seguirá complicando el acceso a la vivienda no solo a los trabajadores inmigrantes, sino también a las clases medidas nacionales, pese a que las compraventas y las hipotecas de momento mantienen una evolución favorable.
Los precios y el coste de la financiación sobrepasan la capacidad de esfuerzo de una parte creciente de los compradores, lo que está orientando la oferta hacia la demanda con capacidad de acceso, que no es la que tiene la mayor necesidad de una vivienda.
El informe incide en que la oferta está condicionada por el suelo disponible, la construcción y los trámites urbanísticos, ante lo que el CGE propone agilizar la creación de suelo, movilizar suelo público, revisar la fiscalidad, reforzar la seguridad jurídica, ampliar la vivienda social y promover la colaboración público-privada.


