Sara Anguera. La campaña de la Declaración de la Renta correspondiente al ejercicio 2025, que se presenta en 2026, llega con una batería de modificaciones que reflejan la adaptación del sistema tributario a la evolución económica y social. Los cambios afectan tanto a la fiscalidad del ahorro como a las obligaciones formales de los contribuyentes, incorporando medidas que elevan la carga fiscal para grandes patrimonios y, al mismo tiempo, alivian la presión sobre rentas bajas y colectivos vulnerables.
En este contexto, la Agencia Tributaria se enfrenta nuevamente a una campaña de gran volumen —en el ejercicio anterior se registraron cerca de 24,7 millones de declaraciones— con un marco normativo renovado que exige especial atención por parte de los contribuyentes.
Mayor presión fiscal sobre el ahorro elevado
Uno de los cambios más relevantes es la introducción de un nuevo tramo en el impuesto sobre el ahorro. A partir de esta campaña, las ganancias patrimoniales y los dividendos que superen los 300.000 euros anuales tributarán al 30%, frente al 28% que regía hasta ahora como tipo máximo.
Este ajuste refuerza la progresividad del sistema fiscal en el ámbito del capital, manteniéndose sin cambios los tramos inferiores, que parten del 19% para los primeros 6.000 euros. La medida impacta directamente en contribuyentes con elevados rendimientos financieros, elevando su factura fiscal en un contexto de creciente escrutinio sobre grandes patrimonios.
Exenciones y alivio fiscal para rentas bajas en la Declaración de la Renta
En paralelo, el Gobierno mantiene el enfoque de protección a las rentas más bajas. Los perceptores del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) continúan exentos de tributar en el IRPF, siempre que sus ingresos no superen los 16.576 euros anuales.
Asimismo, se conserva una deducción específica para contribuyentes con ingresos ligeramente superiores al SMI, que puede alcanzar hasta 340 euros. Esta deducción decrece de forma progresiva hasta desaparecer en torno a los 18.276 euros anuales, reforzando el carácter redistributivo del impuesto.
Cambios en la obligación de declarar en la Declaración de la Renta: desempleo y límites generales
Otra novedad significativa afecta a los perceptores de prestaciones por desempleo. A diferencia de ejercicios anteriores, ya no estarán obligados automáticamente a presentar la declaración. A partir de ahora, deberán hacerlo únicamente si superan los límites generales establecidos para cualquier contribuyente.
Con carácter general, estarán obligados a declarar quienes hayan percibido más de 22.000 euros anuales de un solo pagador. En el caso de contar con dos o más pagadores, el umbral se reduce cuando el segundo y sucesivos superan los 1.500 euros, situándose el límite en torno a los 15.876 euros.
También deberán presentar la declaración quienes obtengan rendimientos del capital mobiliario o ganancias patrimoniales superiores a 1.600 euros anuales sujetos a retención. Por su parte, los trabajadores autónomos y los beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital continúan obligados a declarar en todos los casos.
Prórroga de incentivos a la sostenibilidad
La campaña de 2026 mantiene y amplía las deducciones vinculadas a la transición energética. Se prorrogan hasta el 31 de diciembre de 2026 los incentivos fiscales por obras de mejora de la eficiencia energética en viviendas.
Asimismo, continúan las deducciones por la adquisición de vehículos eléctricos enchufables, de pila de combustible y por la instalación de puntos de recarga, en línea con los objetivos de descarbonización y sostenibilidad.
Nuevas ayudas exentas de tributación en la Declaración de la Renta
El nuevo marco incorpora también exenciones específicas para determinadas ayudas públicas. En particular, quedan fuera de tributación:
- Las ayudas por daños personales derivados de incendios forestales y otras emergencias ocurridas durante el verano de 2025.
- Determinadas ayudas concedidas por la Comunitat Valenciana a autónomos y empresas afectadas por episodios de DANA.
Estas cuantías no se integrarán en la base imponible del impuesto, evitando así un impacto fiscal adicional sobre los beneficiarios.
Mayor control sobre ingresos digitales
En línea con la digitalización de la economía, la Agencia Tributaria reforzará el control sobre los ingresos profesionales obtenidos a través de medios digitales. Esta medida pone el foco en nuevas formas de actividad económica, especialmente relevantes en sectores como la creación de contenido, plataformas online y servicios digitales.
Una campaña en evolución constante
La campaña de la Renta 2025-2026 consolida una tendencia clara: mayor progresividad fiscal en las rentas del capital, alivio para contribuyentes con menor capacidad económica y adaptación del sistema a nuevas realidades económicas.
En un entorno de cambios normativos recurrentes, los expertos recomiendan revisar cada ejercicio las novedades fiscales y planificar con antelación la declaración. La evolución del IRPF refleja así un equilibrio entre recaudación, equidad y modernización del sistema tributario.


