Ni las graves acusaciones de corrupción contra el PSOE que ya se han llevado por delante a las dos personas de confianza de Pedro Sánchez en el seno del partido socialista, primero a José Luis Ábalos, y ahora a Santos Cedrán, ni las supuestas «trampas» en las elecciones primarias de 2014 frente a Eduardo Madina, han hecho reflexionar a Pedro Sánchez, que gobierna España tras perder las elecciones generales de 2023 gracias a las cesiones a independentistas, proetarras y la extrema izquierda.
Eso sí, dimisión, no, pero palabras vacías y cínicas de perdón, que solo cuesta el decirlas al no asumir consecuencia alguna, sí. Así, el presidente del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha asegurado que no adelantará las elecciones generales tras la situación generada por la dimisión de Santos Cerdán y, por tanto, los comicios serán en 2027 y él pretende ser en ellos de nuevo el candidato socialista a la jefatura del Ejecutivo.
Y es que no tiene derecho, según dice, de privar a los españoles de su gran proyecto político y visión progresista del futuro. «Esto no va de mí ni del Partido Socialista ni de los diputados y diputadas del Grupo Parlamentario Socialista en exclusiva.Va -o al menos así lo cree él- «de un proyecto político que está haciendo cosas buenas por nuestro país en el ámbito de la regeneración democrática, en el ámbito de la transformación social y en el ámbito de la transformación económica y la defensa de un modelo de país».
Sánchez descarta incluso una crisis en el Ejecutivo de PSOE-Sumar, porque lo de Santos Credán no va con el Gobierno
Sánchez ha asegurado que seguirá siendo el candidato socialista si así lo quieren los militantes y ha descartado una crisis de Gobierno porque se trata de un asunto que no afecta al Ejecutivo. Como si Santos Cerdán no hubiera negociado en nombre del PSOE la investidura de Pedro Sánchez negociando con el prófugo Puigdemont, ERC o el PNV.
Dice Sánchez, que hasta ayer mismo ponía las manos en el fuego por Santos Cerdán, que los socialistas no debieron confiar en su hasta ahora secretario de Organización, Santos Cerdán, cuya dimisión le ha exigido al conocer el informe de la UCO que le implica en supuestos casos de corrupción y ha asegurado que «aunque la decepción es grande, la respuesta será siempre contundente». Aunque la contundencia alcance únicamente a Santos Cerdán y a su dimisión. Hay queda todo.
En rueda de prensa en la sede central del partido en la calle Ferraz de Madrid tras dimitir el secretario de Organización del partido, Santos Cerdán, por su presunta implicación en el caso Koldo, Sánchez ha asegurado que su respuesta ante la corrupción será tan contundente como lo es su decepción. Pues por la respuesta dada hasta ahora, la decepción parece mínima.
Seis meses ha durado la actual Ejecutiva del PSOE con Santos Cerdán al frente de la Secretaría de Organización, donde María Jesús Montero figura como vicesecretaria general
En este contexto ha señalado que, a pesar de los informes positivos que ha elaborado el Tribunal de Cuentas, se va a encargar una auditoría externa para eliminar «cualquier sombra de duda» que pueda tener la ciudadanía.
Junto a esa medida, ha anunciado que impulsará una reestructuración de la dirección del partido.
Lo hará en un comité federal, el máximo órgano entre congresos, que el partido tiene previsto celebrar el próximo 5 de julio en Sevilla, según ha explicado.
La reunión coincidirá con el inicio del congreso nacional del Partido Popular.
Sánchez no ha querido avanzar qué cambios se plantea, pero sí ha destacado que son necesarios, ya que la Secretaría de Organización, el cargo que ocupaba Cerdán, «es una responsabilidad muy importante en el organigrama de cualquier organización política».
La actual ejecutiva socialista quedó elegida hace apenas seis meses, en el congreso federal que el partido celebró en Sevilla.
En aquella cita la nueva dirección socialista estuvo avalada con el 90 por ciento de los votos, una ejecutiva que mantuvo a Cerdán al frente de la Secretaría de Organización y a María Jesús Montero como vicesecretaria general del partido.


