El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha pedido este martes, tras la decisión del juez Juan Carlos Peinado sobre su esposa, que «la justicia haga justicia», y por ello se ha mostrado convencido de que el tiempo pondrá «a todo y a todos en su sitio».
Sánchez se ha referido a la decisión del juez Peinado sobre su mujer en la rueda de prensa que ha ofrecido en Pekín tras la reunión que ha mantenido en el Gran Palacio del Pueblo con el presidente chino, Xi Jinping.
Una reunión a la que ha seguido un banquete oficial invitación de Xi y al que ha asistido Begoña Gómez, ya que ha acompañado a su esposo en este viaje a China y ha participado en otros actos incluidos en la agenda del presidente del Gobierno.
Sánchez pide a la justicia «que haga justicia», y eso es lo que está haciendo el juez Peinado que ha propuesto juzgar a su mujer por delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación de caudales públicos y apropiación indebida
Después de que el juez Peinado haya cerrado la instrucción de la causa contra ella y haya propuesto juzgarla por delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación de caudales públicos y apropiación indebida, Sánchez se ha limitado a pedir a la justicia «que haga justicia» y ha insistido en su idea de que el tiempo pondrá «todo y a todos en su sitio».
«Yo lo que le pido a la justicia es que haga justicia. Y como estoy convencido de que el tiempo va a poner a todo y a todos en su sitio, pues no tengo que decir nada más», ha subrayado.
Al plantearle si comparte las críticas que se han vertido desde el Gobierno a la decisión del juez, entre ellas por el hecho de que haya actuado en este caso cada vez que Begoña Gómez ha viajado al extranjero acompañando a su marido, Sánchez ha señalado que no tenía nada más que decir al respecto.
El Gobierno ya expresó este lunes su indignación por el auto del juez y por algunas frases del mismo que fuentes de Moncloa consideraron que son impropias de la democracia, las instituciones y la separación de poderes.
Entre ellas en las que Peinado dice que «las conductas que provienen de palacios presidenciales, como este supuesto, parecen más propias de regímenes absolutistas, por suerte, ya olvidados en el tiempo en nuestro Estado, lo que obliga a tratar de analizar (quizás hubiera que remontarse al reinado de Fernando VII) este tipo desde la perspectiva de una interpretación teleológica y hermenéutica de los citados artículos 428 y 429 del Código Penal».


