La responsabilidad de la banca en España es del Ministerio de Economía en materia legislativa, del Banco de España en materia supervisora de las entidades financieras y de la CNMV en cuanto a su cotización o emisiones de deuda en el mercado. Sin embargo, el Ministerio de Trabajo, dirigido por Yolanda Díaz, se ha arrogado competencias de Economía y de todos estos órganos reguladores y pretende legislar sobre banca ética, frente a la tradicional. Quizás habría que recordarle a Díaz el caso de Triodos Bank, que dejó a miles de ahorradores en España, que confiaron en banca ética, en la estacada.
Y es que la banca tradicional es mala, muy mala, mala de verdad, según Yolanda Díaz, pese a que uno de sus principales negocios sea financiar la economía con créditos y préstamos a particulares y a empresas. O mantener a los Estados con las compras de deuda pública.
Según el Ministerio de Trabajo, dirigido por la vicepresidenta segunda del Gobierno de Sánchez, Yolanda Díaz, la banca convencional prioriza la rentabilidad y los intereses de los accionistas, mientras los modelos cooperativos y éticos se centran en la comunidad y el bienestar social
Según el Ministerio dirigido por Yolanda Díaz, en la banca tradicional, las decisiones las toman directivos que responden principalmente a los intereses de los accionistas, buscando maximizar beneficios, frente a la banca ética que tiene un modelo de gobernanza participativa que garantiza su alineación con valores sociales y ambientales.
La banca tradicional, siempre, según Trabajo, tiene una visión más global y orientada a la maximización de beneficios, sin una vinculación específica con el desarrollo comunitario. La ética, según ese Ministerio, no. Aplica criterios de exclusión a sectores como la industria armamentística y priorizan inversiones en sostenibilidad, cooperación y desarrollo social.
En la relación con los trabajadores y clientes, la banca tradicional, siempre según la versión que da el Ministerio de Díaz, suele priorizar la eficiencia operativa sobre la personalización del servicio. La banca ética fomentan, por el contrario, una relación más cercana con los clientes y buscan garantizar la inclusión financiera, extendiendo sus servicios a zonas rurales y colectivos con menos acceso al sistema bancario.
Dice también Trabajo, que la banca tradicional, aunque eficiente en sus operaciones, puede verse más afectada por la volatilidad de los mercados debido a su búsqueda de altos rendimientos. La banca ética, por su parte, siempre bajo el punto de vista del equipo de Yolanda Díaz, mantiene estrategias prudentes de inversión en sectores con impacto social positivo, minimizando su exposición a la especulación.


