El presidente de la CNMV, Carlos San Basilio, ha asegurado este jueves que la protección del inversor, la digitalización, la sostenibilidad, la competitividad europea y el fortalecimiento de los mercados de capitales serán algunos de los grandes desafíos de los próximos años.
San Basilio ha comparecido este jueves en la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados para dar cuenta del Informe Anual de 2025, en el que ha advertido de los focos de riesgo que requieren especial vigilancia por parte del supervisor, entre ellos, los riesgos geopolíticos.
En segundo lugar, ha dicho, «preocupan cada vez más los riesgos de ciberseguridad», ya que el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y la computación cuántica plantean nuevos desafíos regulatorios y supervisores.
San Basilio también ha mencionado las tensiones recientes observadas en determinados segmentos de intermediación financiera no bancaria, especialmente en algunos fondos de deuda privada en Estados Unidos.
«Aunque este sector mantiene todavía un peso relativamente reducido y una situación saneada en España, estos episodios ponen de relieve la necesidad de reforzar el seguimiento de riesgos asociados a activos menos líquidos y su exposición a minoristas», ha advertido.
La CNMV también supervisó la información financiera, de sostenibilidad y de gobierno corporativo de 130 emisores
Durante su comparecencia, San Basilio también ha destacado algunas de las actuaciones acometidas en 2025.
Entre ellas, la Comisión tramitó 1.273 reclamaciones (un 4 % más que en 2024), y recibió 12.538 consultas (un 21 % más) y continuó siendo el supervisor europeo que más advertencias sobre entidades no autorizadas o chiringuitos publicó.
La CNMV también supervisó la información financiera, de sostenibilidad y de gobierno corporativo de 130 emisores, lo que supuso la revisión de un total de 252 informes.
En materia de gobierno corporativo, se registró un cumplimiento medio de las recomendaciones del Código de Buen Gobierno del 88,2 % por parte de las empresas cotizadas, según San Basilio, quien ha destacado que en el marco de la labor de detección de abuso de mercado, la CNMV recibió más de 70 millones de registros de operaciones sobre instrumentos financieros (un 35 % más).
También se recibieron más de 5.700 comunicaciones de información privilegiada y otras informaciones relevantes (un 7,3 % más).
La CNMV mantuvo una intensa actividad supervisora y de autorizaciones
En el ámbito de la supervisión de entidades, la CNMV mantuvo «una intensa actividad supervisora y de autorizaciones, especialmente en el área del capital riesgo y nuevos proveedores de servicios de criptoactivos», ya que la inscripción de vehículos de capital riesgo presentó un aumento significativo, cercano al 20 %.
La CNMV, ha explicado, reforzó la supervisión de las entidades que prestan servicios de inversión, centrando sus actuaciones en la información facilitada a los clientes, particularmente en materia de costes y operativa con derivados.
Estas actuaciones dieron lugar al envío de 844 requerimientos a entidades prestadoras de servicios de inversión y 914 requerimientos a gestoras y vehículos de inversión.
Sobre el uso de la Inteligencia Artificial (IA) en la prestación de servicios, la CMNV constata que aún era limitado, pero creciente, según la Comisión, quien en el pasado ejercicio también prestó «especial atención a los vehículos de inversión evergreen».
San Basilio también ha hecho referencia los hitos acontecidos en 2025
Estos son vehículos de inversión expuestos a inversiones ilíquidas, pero con posibilidad de que sus partícipes soliciten el reembolso, por lo que exigen especial atención en su diseño y comercialización a minoristas, ha resaltado.
En el ámbito sancionador, se dictaron 23 resoluciones, en las cuales se impusieron 71 multas por un importe total de 19,4 millones de euros, un 18 % más.
San Basilio también ha hecho referencia los hitos acontecidos en 2025 y que suponen un importante reto para la CNMV, como nuevo Reglamento Europeo de Mercados de Criptoactivos (MiCA) y la entrada en aplicación del Reglamento DORA.
«La resiliencia operativa digital se ha convertido en un elemento crítico para la estabilidad financiera. La creciente dependencia tecnológica, el incremento de las amenazas cibernéticas y el desarrollo de la IA obligan a reforzar las capacidades de supervisión en materia de ciberseguridad y continuidad operativa», ha concluido.


