La gestión de activos se ha consolidado como uno de los pilares clave para los grandes bancos españoles. El aumento del patrimonio administrado, la recuperación de los mercados y la entrada neta de dinero nuevo han impulsado unas comisiones que, en la mayoría de las entidades, avanzan a ritmos de doble dígito o muy próximos. Hasta el tercer trimestre, esta actividad se ha convertido en un soporte esencial para mantener los ingresos recurrentes del sector, compensar la normalización del margen de intereses y reforzar la rentabilidad. Es un negocio sin requerimientos de capital, estable en ingresos y que fideliza al cliente a largo plazo.
Los datos confirman la tendencia: en Santander, BBVA, CaixaBank, Bankinter y Sabadell, los ingresos por comisiones de gestión avanzan de media alrededor de un 11% interanual, según sus cifras publicadas. A esto se añade un crecimiento significativo de los activos bajo gestión, apoyado tanto en nuevas suscripciones como en la evolución positiva de los mercados.
Este impulso refleja la fortaleza del negocio de fondos, pensiones y carteras gestionadas, pero también el creciente protagonismo de la banca privada y del asset management en la estrategia de las entidades. Los bancos están reforzando equipos, capacidades y productos, especialmente en alternativos, gestión discrecional y vehículos sostenibles.


