A medida que los inversores se preparan para cerrar 2025 y encarar el nuevo año, las inquietudes sobre unas valoraciones bursátiles elevadas, especialmente en compañías ligadas al avance de la inteligencia artificial, han ido ganando protagonismo. Incluso algunos analistas comparan la situación actual con la burbuja de las puntocom. No obstante, en Schroders se mantienen constructivos y prevén un buen comportamiento de la renta variable durante los próximos doce meses.
«Si atendemos a las valoraciones del mercado, seguimos pensando que las bolsas están apoyadas por unos rendimientos de los bonos favorables, una inflación que por el momento se mantiene estable y la posibilidad de que los bancos centrales continúen suavizando su política monetaria», apunta Johanna Kyrklund, directora de inversiones de la gestora.
Aun así, Kyrklund reconoce que a medio plazo existen factores que podrían generar tensiones, como el creciente endeudamiento público y el riesgo de que repunte la inflación, lo que elevaría las tasas de descuento. «Pero en los próximos seis meses consideramos que este riesgo es limitado. Además, vemos pocas probabilidades de recesión en Estados Unidos: aunque el mercado laboral muestra signos de enfriamiento, el desempleo sigue siendo bajo y los balances del sector mantienen una posición sólida», explica.
Schroders subraya que las perspectivas no se limitan exclusivamente a la IA
En este contexto, la gestora continúa anticipando retornos positivos en la renta variable. «Por ejemplo, creemos que los grandes proveedores de infraestructura digital aún tienen margen para seguir aumentando sus ingresos. En definitiva, detectamos oportunidades. Es importante no perder de vista el riesgo inherente a la renta variable, pero la clave está en asumirlo de forma consciente, apoyándose en un análisis fundamental riguroso y no únicamente en el peso de un valor dentro del índice», añade Kyrklund.
Schroders subraya, además, que las perspectivas no se limitan exclusivamente a la IA. A su juicio, 2025 ha puesto de manifiesto los beneficios de diversificar geográficamente, y las acciones de valor han destacado fuera del mercado estadounidense.
En cuanto a la renta fija, consideran que la deuda de los mercados emergentes presenta una dinámica más favorable y mayores rendimientos reales que la de los países desarrollados. También identifican oportunidades de generación de ingresos en segmentos como los valores vinculados a seguros o la deuda de infraestructuras.
De cara a 2026, prevén un entorno de bajo riesgo de recesión, unos rendimientos de los bonos relativamente estables y un repunte en los beneficios empresariales, factores que sustentan su posicionamiento optimista, concluye Kyrklund.


