El plazo de aceptación de la opa del grupo químico portugués Bondalti sobre la química catalana Ercros termina este viernes, con la incógnita de si la compañía logrará alcanzar el 50 % del capital, condición que ha fijado para considerar la opa como exitosa.
El presidente de Bondalti, João de Mello, en diversas declaraciones a distintos medios esta semana, entre ellos a Radio Intereconomía, que, si los accionistas de Ercros no acuden a la opa, el precio por acción bajará un 30 %, y defendió que la adquisición les permitiría ganar tamaño y competir mejor con Estados Unidos y China.
El directivo de Bondalti, que ofrece abonar en efectivo un total de 3,505 euros por acción, se reunió el martes con el conseller catalán de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper, y el secretario de Empresa, Jaume Baró, para exponerles la oferta y defender sus ventajas.
Superar el 50 % del capital de Ercros
A mediados de diciembre, la portuguesa rebajó la condición mínima prevista inicialmente en su oferta desde el 75 % del capital con derecho a voto hasta «al menos más de la mitad» de los derechos de voto.
Si consigue superar el umbral del 50 %, la intención de la portuguesa es empezar a trabajar sobre un plan estratégico con el que negociar mejor costes energéticos y de materias primas, mejorar la competitividad en el área logística o intentar conquistar otros mercados, según su presidente.
Bondalti también ha dejado claro que se propone excluir a Ercros de cotización.
El consejo de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) autorizó finalmente la opa voluntaria el pasado febrero «al entender ajustados sus términos a las normas vigentes y considerar suficiente el contenido del folleto explicativo».
En 2024 Bondalti Ibérica y la italiana Esseco presentaron sendas ofertas por Ercros, pero Esseco retiró su opa sobre Ercros el pasado agosto por las exigencias que le impuso la CNMC.
Ercros defiende su proyecto en solitario
En las últimas semanas, Ercros y Bondalti han marcado sus posiciones respecto a la opa para intentar convencer tanto a los inversores institucionales como a los minoritarios.
Bondalti ha subrayado que propone hacer de Ercros un «campeón ibérico de la química», mientras que el consejo de la química catalana ha argumentado que, si la opa sale adelante, Ercros quedaría diluida en el organigrama empresarial del Grupo José de Mello y perdería su relevancia en un conglomerado mucho mayor, cuyo negocio principal no es el químico.
Hace unos días, Ercros volvió a defender su proyecto en solitario, «que ha generado valor añadido, empleo y actividad económica en los territorios donde opera».
La catalana quiso poner de relieve que los accionistas que decidan vender sus acciones no tendrán acceso «a las sinergias y los beneficios futuros de la operación reiteradamente mencionados por el oferente», y que el precio ofrecido por Bondalti no refleja adecuadamente estas sinergias y beneficios.
También advirtió de que la operación podría comprometer la continuidad de su plan de inversiones y señaló incertidumbres sobre la financiación y «posibles activaciones de cláusulas de cambio de control en acuerdos vigentes».
Apoyo de CCOO y UGT a la opa de Bondalti
Como es preceptivo, el consejo de administración de Ercros se pronunció a mediados de febrero, y lo hizo en contra de la opa, en un informe remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) aprobado «por mayoría» de sus consejeros.
El consejo recordó que un grupo en torno a 150 accionistas que representan el 27 % del capital de Ercros comunicaron públicamente en julio de 2024 su voluntad irrevocable de no aceptar la oferta y añadieron que «no tiene conocimiento de que ninguno» de ese grupo de accionistas «haya cambiado de parecer».
Pese a la opinión desfavorable del consejo, las secciones sindicales de CCOO y UGT en Ercros apoyan la opa, al considerar que puede contribuir a «reforzar la estabilidad, la viabilidad industrial y el futuro de la plantilla».
Hace unas semanas, Ercros hizo públicos sus resultados de 2025, con un aumento de las pérdidas ese año hasta los 53,58 millones de euros, unas 4,6 veces más que en 2024, cuando ascendieron a 11,65 millones.
La catalana achacó las pérdidas a la mala situación del sector químico en toda Europa, marcada por una demanda «persistentemente débil», unos costes energéticos «elevados» y una intensa competencia procedente de los países extracomunitarios.


