La transición hacia una economía con menores emisiones sigue ofreciendo oportunidades para generar alfa, según Nordea Asset Management. Así lo defiende Alexandra Christiansen, responsable de la estrategia Global Climate Transition Engagement, quien destaca que el proceso de descarbonización está provocando cambios profundos en la forma en que se asigna el capital, en los marcos regulatorios, en los hábitos de consumo y en el desarrollo tecnológico.
Aun así, Christiansen reconoce que el entorno político reciente ha introducido elementos de incertidumbre, especialmente en lo que respecta a los incentivos públicos vinculados a la reducción de emisiones y al impacto que estos puedan tener en la visibilidad de los flujos de caja de las compañías más expuestas a esta transición.
Buena parte de la atención se ha centrado en Estados Unidos, donde el giro en la orientación política del actual Ejecutivo ha modificado el debate en torno a la descarbonización. Sin embargo, la gestora subraya que, aunque el ritmo del gasto público pueda ralentizarse, la inversión en energías limpias mantiene una trayectoria de crecimiento relevante para los próximos años, apoyada en la mejora estructural de los fundamentos económicos del sector.
Desde Nordea AM insisten además en la necesidad de adoptar una visión global. Aunque Estados Unidos continúa siendo un mercado clave y una fuente relevante de oportunidades de inversión, no representa el principal catalizador del proceso de descarbonización a escala mundial.


