Novia del sargento agredido en Alsasua: ‘Él sangraba y la gente seguía pegándole en la cabeza’

Novia del sargento agredido en Alsasua: ‘Él sangraba y la gente seguía pegándole en la cabeza’

18 abril, 2018
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Actualizado: 18 abril, 2018 9:21
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La novia del sargento agredido en Alsasua (Navarra) ha afirmado hoy en el juicio que en esa localidad, donde sigue residiendo, está «sometida constantemente a un juicio de valor en el que te sientes la agresora en vez de la víctima», y vive «constantemente pidiendo perdón y dando explicaciones».

«Yo no tengo vida en Alsasua, mi vida se limita a bajar a comprar, nunca sola, siempre con mi pareja, y volver a mi casa», ha explicado ante el tribunal que juzga a ocho presuntos agresores de los dos guardias civiles y sus parejas en un bar de la localidad navarra en la madrugada del 15 de octubre de 2016.

Esta mujer ha explicado que en Alsasua «tienes que escuchar a la gente cómo habla de ti», y ella vive con «la sensación de que tienes que pedir perdón». «Vivimos constantemente pidiendo perdón y dando explicaciones», ha resumido.

Después de lo que ocurrió, ha explicado que cuando se quedó embarazada decidió ir al ginecólogo fuera de Alsasua -«tenía que llevar a mi niño allí y tenía muchísimo miedo de que se enteraran de quién era yo»- y el estrés, ha dicho, le causó que se le cortara la leche a la hora de amamantar a su hijo.

«(Durante el embarazo) me daban taquicardias, no podía salir de mi casa, estaba nerviosa, me daban contracciones», ha asegurado.

A día de hoy ha tenido que borrar sus cuentas en redes sociales y aún escucha comentarios sobre ella cuando va a comprar, como una vez que oyó a una persona llamar a la pareja del teniente «puta traidora» y a ella «la otra putilla que se han traído al cuartel».

Ella, ha contado, no dijo entonces nada por miedo. «Prefiero que me insulten pero que no sepan que soy yo», ha dicho antes de afirmar que está deseando marcharse de allí y que destinen a su pareja a otro sitio.

La testigo ha descrito la agresión que sufrieron ese día los cuatro y ha dicho que, al igual que los guardias civiles, ella temió por su vida, por la de su marido y «por la de todos».

«No me podía creer que después de la brutalidad con que nos habían atacado no estuviera sangrando por ninguna parte del cuerpo».

También ha indicado que identificó solo a algunos de los agresores porque era nueva en el pueblo y no conocía a mucha gente. «Si yo pudiera identificar a todo el mundo, no serían solo ocho personas, que son las que están identificadas, pero yo llevaba allí 15 días y la personas que pude identificar son las que se me quedaron grabadas».

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