La inversión sostenible se encuentra en un momento de revisión, marcado por el debate en torno a sectores controvertidos, los cambios regulatorios y un entorno geopolítico cada vez más fragmentado. Este escenario ha reavivado las dudas entre los inversores y ha incrementado la importancia de contar con enfoques claros y bien definidos. Para Carola van Lamoen, responsable de Inversión Sostenible de Robeco, la clave está en adoptar una visión práctica y sin ambigüedades. “La integración ASG permite comprender mejor los riesgos y las oportunidades desde una perspectiva financiera”, señala.
Desde la gestora constatan que el interés por la inversión sostenible no es uniforme y que estas diferencias se han hecho más evidentes en el último año. En el norte de Europa, los inversores siguen centrando su atención en la transición climática.
Por otro lado, en Asia, el diálogo se orienta hacia el equilibrio entre criterios de sostenibilidad y rentabilidad. En Estados Unidos, en cambio, la aproximación varía notablemente en función del tipo de cliente.
En el caso de Iberia, Robeco observa una posición intermedia, con una demanda creciente de mayor concreción. Según van Lamoen, los inversores de la región quieren comprender de forma clara cómo la sostenibilidad influye en el comportamiento financiero de las carteras. Esta expectativa obliga a las gestoras a matizar conceptos y a explicar con precisión qué implica, en términos prácticos, invertir de manera sostenible.


