La inteligencia artificial no representa la principal burbuja del actual ciclo económico. Para Daniel Lacalle, el foco del riesgo está en otro ámbito muy distinto: el creciente endeudamiento de los Estados y la progresiva erosión del poder adquisitivo de las monedas fiduciarias. Esta idea es uno de los pilares del escenario que Tressis maneja para 2026, presentado junto a su consejero delegado, José Miguel Maté.
Según Lacalle, el debate en torno a una supuesta burbuja en la IA distrae de los verdaderos desequilibrios del sistema financiero. A su juicio, la inversión en inteligencia artificial se sustenta en beneficios tangibles, generación de caja y balances empresariales robustos, a diferencia de otros episodios especulativos del pasado. En cambio, la deuda soberana acumula niveles de endeudamiento cada vez más elevados, apoyados en una monetización recurrente y en una dependencia estructural de los bancos centrales, lo que acaba distorsionando la percepción real del riesgo.
Este análisis ayuda a entender por qué, desde Tressis, se considera que los mercados siguen mostrando una tendencia alcista. No se trataría de un movimiento impulsado por la euforia, sino de un reflejo de la pérdida de valor real del dinero. En este entorno, la renta variable actúa como un mecanismo de defensa frente a la inflación y la depreciación monetaria, mientras que la deuda pública ha dejado de desempeñar su papel histórico como activo refugio.


