UBS Wealth Management ha publicado sus previsiones para 2025, en las que anticipa un entorno de crecimiento económico, aunque advierte del posible impacto de los aranceles en la inflación.
En cuanto a los mercados, la firma mantiene una visión positiva sobre la renta variable en general, con una preferencia por la bolsa estadounidense. A pesar de que en lo que va de año la renta variable europea ha destacado tanto en rentabilidad como en percepción por parte de los gestores, UBS sigue confiando en el potencial del mercado americano. «El sentimiento hacia EE.UU. se ha visto afectado por la incertidumbre sobre los aranceles y su impacto en la economía, especialmente en las pequeñas empresas. Sin embargo, los datos fundamentales siguen siendo sólidos, más allá del protagonismo de las ‘siete magníficas’», señala Patricia López del Río, responsable de renta variable en la gestora. Además, destaca que, aunque las valoraciones en EE.UU. son más ajustadas, las tasas de crecimiento empresarial superan a las del resto del mundo.
Renta fija: preferencia por investment grade de UBS WM
La gestora sigue considerando la inteligencia artificial como el motor de transformación de la década, con un alto potencial para los inversores. En este sentido, destaca que EE.UU. es el mercado más favorable para el desarrollo de estas compañías. Además de la IA, UBS identifica oportunidades en sectores como comunicaciones, consumo, utilities y salud a nivel global.
Aunque su apuesta principal sigue siendo la bolsa estadounidense, UBS también encuentra oportunidades en Europa, aunque desde una perspectiva más táctica. La gestora mantiene una posición neutral en renta variable europea, pero ve atractivo en las pequeñas y medianas empresas, así como en sectores beneficiados por el aumento del gasto fiscal en Alemania, el refuerzo de la inversión en defensa y la reconstrucción de Ucrania, que podría acelerarse con el posible fin del conflicto.
En el mercado de renta fija, la gestora se alinea con la visión mayoritaria del mercado, apostando por la renta fija más por su rentabilidad recurrente que por el diferencial de tipos. Su enfoque está centrado en la deuda con calificación investment grade y, como complemento, recomienda considerar deuda subordinada, especialmente los AT1, así como coberturas estratégicas mediante bonos ligados a la inflación.


