Diez millones de votos a subasta

Diez millones de votos a subasta

Rafael Jiménez
11 septiembre, 2020
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Actualizado: 11 septiembre, 2020 22:51
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Lidiar con un problema como el de la sostenibilidad de las pensiones no es fácil en ningún momento, pero la cosa se complica en una economía como la española, la que más cae en el segundo trimestre en toda la Unión a causa del covid y la que tiene el sistema con peor futuro, sobre el que los expertos previenen, también, por la pirámide de población, invertida. Para intentar llevar algo hacia arriba la edad media de jubilación, el ministro de SS anuncia ahora penalizaciones más severas por año adelantado en el retiro y a eso se suman otras iniciativas en positivo, como la bonificación por año que retrases tu jubilación.

Una coyuntura complicada, en la que España se gasta casi 150.000 millones cada año de sus PGE. Una partida que no deja de crecer y que hace aumentar el déficit de la SS a una velocidad vertiginosa. Está claro que algo hay que hacer. De ahí los esfuerzos del Pacto de Toledo, de ahí las propuestas que surgen ahora; retrasar la edad de jubilación, fomentar los planes de empresa, sacar de la SS los gastos impropios -como los del sistema o las prestaciones no contributivas- y, no nos olvidemos, blindar las pensiones con el IPC.

Esta última medida llama la atención. Sobre todo teniendo en cuenta lo rácanos que se vuelven los gobiernos, no solo este, cuando vienen mal dadas. No hay más que ver cómo los cantos de sirena del ahorro hablan ahora, con contradicciones en la propia Moncloa, sobre la congelación salarial para los funcionarios el año próximo. Nada que ver con lo que se quiere para los pensionistas.

Desde luego yo no tengo el remedio. Pero la cosa no pinta nada bien. Un país en el que apenas tenemos 15,4 millones de trabajadores del sector privado mientras otros 16,3 millones de personas cobran del Estado, no parece que tenga por delante un futuro muy halagüeño. No es cuestión de criminalizar a esos 3,2 millones de funcionarios, 3,3 millones de parados y 9,8 millones de pensionistas, pero es una reflexión necesaria.

También me parece necesario que las cargas se repartan y que no caigan siempre en los mismos. Será que por la generación a la que pertenezco veo las cosas sesgadas, pero me da la sensación de que los que tenemos ahora 40 ó 50 años, vamos a cargar con el coste de reestructurar unas pensiones que lastran nuestra economía, mientras que los perceptores no pondrán nada de su parte. Y es que, no nos engañemos, al final son una fuerza electoral tremenda, casi diez millones de votos que secuestran las voluntades de unos políticos apocados, con muchas ganas de poltrona y la mirada en sus pies, no en el horizonte.

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