De Caixabank a CAIXABANK

De Caixabank a CAIXABANK

Rafael Jiménez
18 septiembre, 2020
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Actualizado: 18 septiembre, 2020 22:34
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Casi la mitad de los españoles celebramos hoy que nuestro banco es más fuerte. Y si algo busca uno cuando deja su dinero en un banco, es que el custodio sea fuerte. Por eso no podemos más que felicitarnos porque las dos Cajas/Bancos más grandes de las que han podido sobrevivir, una con doping, ya lo sé, a los vaivenes de 2008 hayan decidido unirse.

Ese paradigma de banquero profesional, bien entendido, ese prodigio de seriedad gestora cuyo nombre es una condena para los que empiezan en la locución de radio económica, José Ignacio Goirigolzarri, Goiri para muchos de nosotros, ha justificado de forma clara y sencilla la pertinencia de la operación. La fusión se ha visto condicionada por el cambio de paradigma digital, por años de baja rentabilidad, ahogada por los tipos 0 y con la guinda de la pandemia. Un escenario convulso te pide que reacciones y que lo hagas rápido, que anticipes, y eso es lo que han hecho Caiabank y Bankia.

Pero hay mucho más detrás. Se gana tamaño crítico, tanto que genera la primera entidad de España, con veinte millones de clientes y cuotas de mercado de en torno al 25%. Una entidad robusta en lo financiero y con una rentabilidad sostenible. Con un buen ratio de eficiencia, cifras bajas de mora y una reducción de costes de casi 800 millones de €. Una entidad en la que el Estado seguirá presente, con un 16%, y con 750.000 minoristas.

Hay quien le chirría que una fundación catalana tenga el 30% del nuevo banco. Todo el mundo es libre de pensar lo que quiera pero, visto lo visto en la historia financiera de nuestro país ¿alguien puede poner algún pero a esa fundación? Ni por su esencia intrínseca, la tercera mayor fundación del mundo, con un gran efecto social, ni por su historial controlando, en su momento, una caja de ahorros exitosa, la mayor de España. Lógico que Goirigolzarri haya dicho durante la rueda de presentación que esta fusión la pilota Gonzalo Gortázar. Pero no olvidemos ese triángulo de equilibrio que forman Barcelona, Valencia y Madrid, equilibrio de sedes operativas y sociales en las res grandes ciudades de España.

Y tampoco olvidemos las palabras de Goiri en la presentación presumiendo de una cultura, para la futura entidad, de estricta meritocracia, quizá un aviso a navegantes para que nadie crea que por venir de la entidad compradora tiene el puesto asegurado.

Veremos cuál es el próximo paso del sector. En este caso creo que podemos felicitarnos por este nuevo campeón nacional. Eso sí, todavía tenemos que esperar. Este próximo octubre los consejos darán pasos necesarios, las juntas harán lo propio en noviembre, luego vendrán los plácet oficiales, Economía, informes BdE, BCE,Competencia. Con un poco de suerte y sin contratiempos imprevistos, la primavera de 2021 alumbrará una nueva Caixabank.

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