El sueño socialista de la Economía Planificada

El sueño socialista de la Economía Planificada

Los partidos políticos de inspiración socialista creen que la utilización de los ‘big data’ permite por fin resolver el gran problema de la planificación económica estatal. Pero esto es una ilusión política vana.

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Libertad o tiranía

La gran expectativa socialista iniciada con la revolución rusa hace cien anos demuestra una vez más su gran equivocación: no es posible planificar la economía desde el Estado, sin la instauración de un régimen totalitarista y tiránico. El que hoy el Estado pueda conocer las necesidades del consumidor, gracias a la moderna tecnología informática, no llevaría más que a un régimen orwelliano. Después de la caída del muro de Berlín, sólo quedan muy pocos estados comunistas: Corea del Norte, Cuba, China (en evolución hacia una sociedad abierta) y en cierta manera Venezuela.

La mano invisible que regula el mercado, según Adam Smith, parece que se ha hecho al fin visible gracias a la informática, que hoy logra conocer los requerimientos del mercado económico. Paul Mason sostiene en su libro ‘Postcapitalismo’ (2016), que en 1980 en la Unión Soviética había 24 millones de productos, y, sin embargo, el régimen de Moscú sólo ha logrado catalogar y fijar precios para una pequeña fracción de 200.000 productos, de los cuales se seleccionaron sólo 2000 productos como base para la planificación económica. Esto significa que en Rusia, la planificación se enfrentó siempre con la ignorancia sistémica ocasionada por la prohibición de la economía libre, que a su vez condujo el control férreo del estado, dictando lo que había de producirse y consumirse.

iPhone, libertad económica hoy

La gran cuestión que se plantea hoy es que si el hecho de la enorme transparencia informática actual no podría asegurar un buen funcionamiento de la economía planificada. La respuesta es negativa, porque la extrapolación del pasado y del presente hacia el futuro no garantiza una mejora del mercado libre, porque la economía es un proceso vivo, en el que la libertad humana y los eventos imprevisibles crea situaciones nuevas a las que una economía abierta se sabe adaptar rápidamente, con espontaneidad y originalidad.

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Steve Jobs, por ejemplo, dijo: ‘Es muy difícil desarrollar un producto para un cierto grupo o categoría de personas, porque en la mayoría de los casos la gente no sabe lo que quiere, hasta que uno les ensene algo nuevo’. Esta es la razón porqué las encuestas y datos del pasado conducen pocas veces a una innovación importante. Es por tanto necesario romper con las ideas del pasado. Si Apple no hubiese rechazado todas las ideas y expectativas del mercado sobre la manera de cómo funcionaría la comunicación móvil, el iphone no hubiese podido ser inventado. Y todo este proceso es impensable en la mente de un planificador estatal que, entre otras cosas, no tiene que temer a los competidores ni tiene motivos para innovar nada. Los ´big data´de hoy no los podría aprovechar, entre otras cosas, porque no sabría valorar la significación del precio de un producto, que en una economía libre indica si la demanda está satisfecha o no.

Riesgos de la economía libre

Por otra parte hay que cuidar que los grandes grupos informáticos, como lo es Google, Facebook o Amazon no degeneren en monopolios o que tampoco se instaure un totalitarismo digital, como es actualmente el caso en la China, donde antes del ano 2020, el gobierno quiere introducir una red de control informático, al estilo del ‘maravilloso’ nuevo mundo de Orson Wells, donde cada ciudadano tiene su número, su puntuación y su ‘social credit system’. Y si faltan los principios éticos y una antropología humana verdadera, lo lógico es que el control total del ciudadano reduzca su privacidad y al final le dicte cuándo deberá morir, cuántos hijos podrá tener, qué sexo elegir o si puede o no ser homosexual.

Limitaciones de la economía libre

Sin embargo, no se debe olvidar que el hombre, en todos los tiempos y lugares, se manifiesta inclinado a la actitud egoista, a la avaricia, lo cual siempre ha conducido a abusos de su libertad. Hoy esto se puede ver, por ejemplo:

  • En el abuso de las empresas estatales, que se aprovechan de esta ventaja para imponer una competencial desleal en el propio sector.
  • En el aprovechamiento del know how científico, amparado por patentes, para exigir precios excesivos por productos que hace tiempo han cubierto el costo de investigación y desarrollo y el margen de beneficio. Esto puede llegar a ser dramático en las zonas más pobres del mundo, cuando el producto concreto es cuestión de vida o muerte, sobre todo en el sector farmacéutico (Sida).
  • En los carteles o fijación secreta de precios entre las empresas que producen lo mismo, formando así de hecho una situación ilegal de monopolio.

Pero esta desventaja de la libertad económica es relativamente pequena comparada con sus ventajas, y tales inconvenientes suelen resolverse leyes antimonopolio u otros controles, tendientes a evitar la explotación injusta del ciudadano.

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