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¿El final de Hong Kong?

Paul Mielgo

El estatus de Hong Kong como centro financiero internacional está en peligro ante la polémica Ley de Seguridad Nacional que planea imponer China contra el secesionismo, la subversión, las intromisiones extranjeras y el terrorismo en el territorio autónomo.

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Con dos meses de retraso por el coronavirus, China celebra este viernes la Asamblea Nacional Popular, donde normalmente el partido comunista fija los objetivos políticos y económicos del año. Se espera conocer los detalles cuando el primer ministro chino, Li Keqianq, pronuncie el discurso inaugural en la reunión del máximo órgano político del régimen.

La medida se produce antes de las elecciones municipales de septiembre en las que los miembros de la oposición esperaban obtener una mayoría sin precedentes del Consejo Legislativo. “Es el final de Hong Kong”, dijo Dennis Kwok, un legislador de la oposición pro-democracia. “Preveo que el estado de Hong Kong como ciudad internacional desaparecerá muy pronto”.

Cualquier intento de imponer leyes de seguridad ahora podría reavivar los disturbios que afectaron a la economía de la ex colonia británica el año pasado, los más graves desde su devolución a China en 1997. Los movimientos pro-democracia han convocado manifestaciones en toda la ciudad con carteles que rezan “batalla de vida y muerte”. Si las protestas se tornan violentas podría además encender la mecha que haga estallar las ya de por sí tensas relaciones entre China y Estados Unidos.

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