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La justicia y la política en Alemania no piensan lo mismo del BCE

Paul Mielgo

Angela Merkel se compromete a defender el euro mientras intenta resolver la inestabilidad de la moneda única, que ha generado el fallo del Tribunal Constitucional de Alemania al poner en duda la legalidad de una de las herramientas clave de política monetaria del Banco Central Europeo (BCE).

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La canciller alemana tiene como objetivo garantizar que el Bundesbank pueda seguir participando en el programa de compra de deuda del BCE, según aseguró este miércoles en el Bundestag, la cámara baja del parlamento en Berlín. “Tengo interés en que las opciones se usen para desactivar el conflicto”, dijo Merkel, que da la razón a la Comisión Europea al cuestionar la jurisdicción de la corte alemana.

Uno de sus magistrados ha contraatacado. Peter Huber  defiende que el dictamen de su tribunal no exige que el BCE se abstenga de las compras de deuda, sino que sólo requiere pruebas de que su actuación no es desproporcionada y de que está dentro de su mandato. Huber dice con contundencia que “el BCE no es el amo del universo”. Por su parte, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), que ya se ha pronunciado a favor del QE, sostiene que sus fallos son vinculantes para los tribunales de los 27 estados miembros.

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Por su parte, el economista jefe del BCEPhilip Lane, dice que “los bancos centrales independientes deben poder explicar y rendir cuentas de lo que están haciendo”, y el BCE lo está haciendo “a través del Parlamento Europeo y el TJUE“. Alemania está entre la espada y la pared, porque por un lado debe acatar los fallos de su tribunal, pero por otro no quiere erosionar la política y los estímulos del BCE tan necesarios en estos tiempos para no poner en riesgo la propia unidad monetaria.