Marta Rodríguez, socia directora comercial de Abante, viene a nuestro programa para hablar de la inversión con un objetivo de largo plazo. “Nosotros siempre invitamos a nuestros inversores a reflexionar cuáles son sus objetivos”, destaca el invitado. Señala que “la única certeza que tenemos es que la vida está llena de incertidumbre, la certeza que tiene uno es fijarse en que tiene uno mismo”. También señala que es importante “estar preparado para cualquier necesidad para que nuestras finanzas también nos acompañen”. La socia directora comercial de Abante, analiza cómo se enfoca una inversión y la importancia que tiene no equivocarse para no arruinar el futuro de dicho inversor. “Proponemos a nuestros inversores un cambio de perspectiva”, destaca la invitada.
¿Cómo cambian las prioridades de las personas?
¿Qué significa tener un objetivo financiero? “Depende de la etapa vital en la que uno se encuentre, los primeros objetivos pueden ser comprar un coche o alquilar una casa”, nos cuenta la socia directora comercial de Abante. Añade que “cuando uno avanza en la vida, los objetivos cambian, se va ahorrando y el inversor puede pensar en la educación de los hijos, jubilarse o comprar una segunda vivienda”. Nos explica que “lo que proponen desde la compañía es que hay que parar, reflexionar y pensar qué significan todos estos proyectos”.
Conseguir el objetivo financiero con Abante
¿Cómo se transforma un deseo en un objetivo financiero? ¿Es lo mismo uno que otro? “El deseo es llevar a la práctica de alguna manera el objetivo”, nos cuenta Marta Rodríguez. Señala también que en este caso “lo necesario es hacerse las preguntas adecuadas”. Explica que “cuando hablan con los inversores parece que los objetivos tienen que ser todo cuantitativos, cuando pasan los años, uno se da cuenta que es más importante el ser que el tener”. Además, destaca además que uno se tiene que hacer preguntas como cómo se quiere vivir o que se quiere dejar los hijos.