En el consultorio de bolsa de hoy, Javier Cabrera analiza un mercado que arranca la semana con un claro deterioro técnico y un fuerte aumento de la incertidumbre, especialmente en Europa. Destaca Javier Cabrera: “Negatividad en Europa”, más que en EEUU porque sale más perjudicada de un alargamiento del conflicto de Irán porque es más dependiente energéticamente del exterior, y un aumento en los precios de la energía le perjudica de manera doble. El S&P 500 se ha situado por debajo de su media móvil de 200 días por primera vez desde mayo, una señal relevante que refleja debilidad estructural en el principal índice estadounidense. Aun así, el Dow Jones intenta estabilizarse y suma su primera sesión en positivo tras cuatro semanas consecutivas de caídas provocadas por el impacto de los aranceles.
«Negatividad en Europa»
En contraste, la presión vendedora está siendo mucho más intensa en Europa. Javier Cabrera señala el contexto geopolítico, marcado por el conflicto en Irán y la incertidumbre en torno al Estrecho de Ormuz, que está penalizando especialmente a la economía europea. Esto se debe a su elevada dependencia energética del exterior, lo que hace que cualquier subida en los precios del petróleo o del gas tenga un impacto doble: por un lado, incrementa los costes de producción y, por otro, reduce la competitividad.
A este escenario se suma la fortaleza del dólar, que se está revalorizando frente a otras divisas como el euro. Este movimiento encarece aún más las importaciones energéticas para la eurozona, agravando la presión sobre países industriales como Alemania, muy dependientes de una energía barata para sostener sus exportaciones.
Europa tiene una gran dependencia energética del exterior
En este entorno, no sorprende ver caídas más acusadas en las bolsas europeas frente a Wall Street. Mientras en Estados Unidos el mercado muestra ciertos signos de resiliencia, en Europa domina claramente la negatividad, con un escenario donde el aumento de costes, la incertidumbre geopolítica y la debilidad macro se combinan para generar un contexto especialmente adverso para la renta variable.