Jose María Lerma analiza una semana que ha comenzado con más tranquilidad de la que se esperaba tras las tensiones geopolíticas vividas durante el fin de semana. Lejos de provocar un fuerte episodio de aversión al riesgo, la apertura de los mercados ha mostrado una resistencia, especialmente en Europa.
El IBEX 35 aguanta el tirón
El Ibex 35 apenas registra descensos y continúa moviéndose en la parte alta de su rango reciente, cerca de los 18.300 puntos. El comportamiento del selectivo español refleja que los inversores, por ahora, no están descontando un deterioro significativo del escenario de mercado. El resto de índices europeos también muestran una evolución contenida, con ligeros retrocesos que contrastan con la magnitud de las incertidumbres geopolíticas existentes.
Más llamativo aún es el comportamiento previsto para Wall Street. Los futuros del Nasdaq y del S&P 500 apuntan a una apertura claramente alcista, mostrando que el mercado estadounidense mantiene intacta su fortaleza. Esta reacción evidencia que los inversores siguen priorizando los fundamentales económicos y empresariales frente a los riesgos geopolíticos de corto plazo.
IPC, BCE y Space X
Sin embargo, la verdadera atención del mercado estará puesta en tres grandes referencias que podrían marcar el rumbo de las bolsas durante los próximos días. La primera llegará el miércoles con la publicación del IPC de Estados Unidos, un dato clave para calibrar las expectativas de inflación y las futuras decisiones de la Reserva Federal.
El segundo gran foco estará en Europa. El mercado da prácticamente por descontada una nueva subida de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo, con un incremento esperado de 25 puntos básicos. La reacción de los inversores dependerá en gran medida del mensaje que acompañe a la decisión y de las pistas que ofrezca la autoridad monetaria sobre los próximos movimientos.
Por último, los mercados seguirán muy de cerca la esperada salida a bolsa de SpaceX, uno de los acontecimientos corporativos más relevantes del año. La operación genera una enorme expectación y podría convertirse en un importante catalizador para el sector tecnológico y para el sentimiento inversor en general.