Hoy en Capital Intereconomía hablamos sobre la volatilidad de Trump, y nos acompaña Blanca Gómez de Agüero, directora de ventas para Iberia de J. Safra Sarasin. Comenta que el sector sanitario tampoco se ha librado de los aranceles de Donald Trump, “hemos visto cómo comenzó con el nombramiento de Robert Kennedy como secretario de salud y ahora estamos pendientes de la aprobación en el congreso de la OBBBA (One Big Beautiful Act)”, explica la invitada.
Además, la OBBBA incluye recortes en Medicate, el programa de seguro de salud para los ciudadanos de menor renta. Es una de las últimas órdenes ejecutivas firmadas por Trump y tienen por objetivo disminuir el precio de los medicamentos sujetos a suscripción. Blanca Gómez, asegura que razón no le falta: “Son tres veces más caros que el resto de países de la OCDE”. Todo este foco político se concentra en los servicios de la salud y la industria farmacéutica, y ambos segmentos suponen un porcentaje bastante alto, el 70% de los costes sanitarios en Estados Unidos. Por lo que el sector sanitario ha estado en el punto de mira de la administración Trump y el mercado ha reaccionado en consecuencia. Todas estas medidas no afectan a todo el sector sanitario, como la tecnología médica.
El sector farmacéutico es uno de los más afectados por los aranceles en Europa, pero hay un subsegmento, la tecnología médica, son implantes, aparatos de uso externo y equipo médico. La invitada indica que entonces es muy diferente, ya que aporta muchas soluciones. Los avances en la tecnología médica hace que las cirugías sean menos invasivas, por lo que los pacientes pasan menos tiempo en el hospital y reduce los costes del sector sanitario. En cuanto a la rentabilidad, “también hablamos de la BPA y su crecimiento con un 75%, siendo superior al crecimiento del BPA del MSCI World del índice en general, es de los más constantes y estables”, concluye Blanca Gómez de Agüero.