La Copa Libertadores, el principal torneo de clubes de Sudamérica, se sitúa ya en parámetros económicos comparables a los de competiciones europeas. En la edición de 2025, la Conmebol distribuyó más de 200 millones de dólares en premios. El campeón, Flamengo, ingresó 33,2 millones de dólares, una cifra muy cercana a la obtenida por el Atalanta tras conquistar el segundo título europeo en la temporada 2023-2024. En total, los clubes sudamericanos se repartieron 209,1 millones, unos ingresos que influyen directamente en la planificación deportiva, la retención de jugadores y la estabilidad de las entidades participantes.
El peso económico de la Libertadores coincide con el dominio de los clubes brasileños, ganadores del torneo desde 2018. Flamengo, actual campeón, ejemplifica este modelo gracias a la combinación de talento formado en el país y la incorporación de futbolistas con experiencia en las grandes ligas europeas. Aunque Europa continúa siendo el principal escaparate mediático, la Copa Libertadores sostiene un modelo competitivo respaldado por cifras que refuerzan su posición dentro del fútbol de élite mundial.