En el Radar Empresarial ponemos hoy el foco en la entrada de la china ANTA Sports en Puma, tras hacerse con el 29% de la compañía por más de 1.500 millones de euros. La operación convierte a ANTA en el principal accionista del fabricante alemán, después de que la familia Pinault vendiera su participación a través de Artémis. Para el CEO de Puma, Arthur Hoeld, el acuerdo abre una etapa relevante, ya que ambas partes trabajarán para “crear valor sostenible para los accionistas”. El directivo también calificó la operación como “un gran voto de confianza” hacia el grupo.
Para ANTA, la operación supone, sobre todo, reforzar su presencia internacional y ampliar su exposición fuera de China. La compañía explica en su web que la inversión fortalece su “perfil internacional”, aunque ha garantizado que Puma mantendrá su independencia. Los primeros rumores sobre una posible operación comenzaron a circular a finales de noviembre, cuando Bloomberg informó del interés de ANTA. Desde el principio se apuntó a una participación cercana al 29%, valorada en unos 35 euros por acción, lo que elevaba el importe a aproximadamente 1.500 millones de euros. Aunque ASICS también mostró interés, finalmente fue ANTA quien cerró la operación.
La adquisición supone un nuevo paso en la expansión de una compañía que, pese a contar con apenas 35 años de historia, se ha convertido en un gigante del deporte. En 2025, ANTA comunicó una cuota aproximada del 22% en el mercado chino, situándose como líder por delante de Nike, Adidas y sus rivales nacionales. Aunque no facilita una cuota mundial concreta, Reuters la situaba como la tercera mayor compañía deportiva del mundo por capitalización bursátil. Entre sus principales hitos destacan su salida a Bolsa en 2007 y la adquisición de Amer Sports en 2019, operación que aceleró su internacionalización.
Además, ANTA entra en Puma en un momento especialmente delicado para la marca alemana. En 2025 registró pérdidas superiores a 600 millones de euros y durante el primer semestre de 2026 acumuló otros 43 millones. El deterioro responde principalmente a la caída de las ventas: un 13% en 2025 y casi un 10% en el segundo trimestre de 2026. Puma reconoce además una pérdida de impulso de marca, que ha obligado a reducir productos y distribución para recuperar relevancia frente a sus competidores.