Desde hace años, el deporte dejó de ser una simple actividad recreativa para convertirse en una poderosa industria global. Con el inicio de este siglo, la expansión de la globalización y el auge del marketing deportivo impulsaron de forma exponencial los ingresos de los clubes profesionales. Primero fueron los magnates individuales, como Roman Abramovich, quien cambió para siempre el destino del Chelsea. Después llegaron los inversionistas del Golfo Pérsico —provenientes de Emiratos Árabes, Qatar o Arabia Saudí— que utilizaron el llamado “sport washing”, una estrategia para mejorar su imagen internacional mediante adquisiciones millonarias, como ocurrió con el París Saint-Germain o el Manchester City. En la actualidad, el turno corresponde a los grandes fondos de inversión. Uno de ellos, Apollo Global, ha dado un paso importante en el fútbol europeo.
Apollo Global y su apuesta por el deporte
A través de su filial Apollo Sports Capital, adquirió el 55% de las acciones del Atlético de Madrid. Con esta operación, Miguel Ángel Gil conserva un 10% y Enrique Cerezo un 3%, mientras que el grupo británico Quantum Pacific mantiene un 25%, quedando en segundo lugar. Desde el club madrileño se aseguró que esta alianza “fortalece nuestra posición entre la élite del fútbol mundial y respalda la meta de alcanzar logros sostenibles para nuestros millones de seguidores”.
La apuesta de Apollo Global por el deporte no es casual. En septiembre creó Apollo Sports Capital para unificar todas sus inversiones en el ámbito deportivo, incluyendo su participación en los torneos de tenis Mutua Madrid Open y Miami Open. En el pasado ya intentó adquirir un 10% de los derechos de la liga mexicana. Su director ejecutivo, Al Tylis, fue dueño del Club Necaxa y ha estado vinculado a ligas de Estados Unidos y del Reino Unido, donde incluso prestó 80 millones de libras al Nottingham Forest.
Los fondos de inversión llegan a Europa
Este fenómeno financiero tiene raíces en Estados Unidos. Fondos como Arctos poseen participaciones en varias franquicias de la Major League Baseball, mientras Sixth Street invirtió 1.200 millones de dólares en los San Antonio Spurs de la NBA. Incluso la conservadora NFL ha comenzado a aceptar este tipo de capital. Esta tendencia, extendida desde Norteamérica, ya domina el deporte europeo, con ejemplos como la compra del Chelsea por Todd Boehly, a través de Eldridge Industries, o la inversión de Jim Ratcliffe, dueño de INEOS, en el Manchester United.